Maese Plumilla
Poeta fiel al portal
La presente sextina, ejecutada en arte menor y rima consonante, presenta este esquema rítmico:
A¹ A² B¹ B² C¹ C²
C² A¹ A² C¹ B¹ B²
B² C² A¹ B¹ A² C¹
C¹ B² C² A² A¹ B¹
B¹ C¹ B² A¹ C² A²
A² B¹ C¹ C² B² A¹
Ahora, si consideramos sólo la palabra final y no su rima, tendríamos:
ABCDEF-FABECD-DFACBE-EDFBAC-CEDAFB-BCEFDA
________________________________
Malhaya, Carmela mía,
no me digas todo el día:
«Mujeres, naipes y vino,
¡mal camino!»
porque yo te soy sincero
¡hasta al jurar que te quiero!
Mas, de las tres cosas quiero
que sepas, carilla mía,
que pese a ser tú mi día
-y en esto yo me sincero-,
me vuelve chalado el vino
aunque digas «¡mal camino!»
Yo me digo «mal camino»
si no hago lo que quiero,
por eso, Carmela mía
perdóname si es el vino
para mí sol de mi día,
¡amigo fiel y sincero!
Sabes que te soy sincero
desde que andamos camino;
mujeres, naipes, no quiero
-quede claro en este día-,
por eso, carilla mía,
¡te quiero como al buen vino!
Celebremos con un vino
por nuestro amor tan sincero,
pues nunca por «mal camino»
pasamos, Carmela mía;
tú me quieres, yo te quiero
¡como desde el primer día!
Terminemos bien el día,
descorchemos un buen vino,
sintamos placer sincero
que es lo único que quiero,
y aquello de «¡mal camino!»
¡olvida, carilla mía!
A¹ A² B¹ B² C¹ C²
C² A¹ A² C¹ B¹ B²
B² C² A¹ B¹ A² C¹
C¹ B² C² A² A¹ B¹
B¹ C¹ B² A¹ C² A²
A² B¹ C¹ C² B² A¹
Ahora, si consideramos sólo la palabra final y no su rima, tendríamos:
ABCDEF-FABECD-DFACBE-EDFBAC-CEDAFB-BCEFDA
________________________________
Malhaya, Carmela mía,
no me digas todo el día:
«Mujeres, naipes y vino,
¡mal camino!»
porque yo te soy sincero
¡hasta al jurar que te quiero!
Mas, de las tres cosas quiero
que sepas, carilla mía,
que pese a ser tú mi día
-y en esto yo me sincero-,
me vuelve chalado el vino
aunque digas «¡mal camino!»
Yo me digo «mal camino»
si no hago lo que quiero,
por eso, Carmela mía
perdóname si es el vino
para mí sol de mi día,
¡amigo fiel y sincero!
Sabes que te soy sincero
desde que andamos camino;
mujeres, naipes, no quiero
-quede claro en este día-,
por eso, carilla mía,
¡te quiero como al buen vino!
Celebremos con un vino
por nuestro amor tan sincero,
pues nunca por «mal camino»
pasamos, Carmela mía;
tú me quieres, yo te quiero
¡como desde el primer día!
Terminemos bien el día,
descorchemos un buen vino,
sintamos placer sincero
que es lo único que quiero,
y aquello de «¡mal camino!»
¡olvida, carilla mía!
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