En nuestra cosmológica morada,
imán de amor y soledades,
imán de amor y soledades,
viajamos juntos
tú y yo.
Y el suspiro, tenue aún en la vida,
con final infeliz,
detenido cual reloj dormido,
es testigo de que pronto
y quizá sin proponérnoslo
estaremos juntos.
El amor me ha alcanzado
..
La soledad nos visitará después.
Luego, en compartimentos separados,
viajaremos a velocidad de rayo
acurrucados en nuestra nave tierra.