El puñal del alma es el silencio:
certero, férreo, directo.
Se va al carajo la pausa insomne:
esta suspensión es el tiempo mismo
viajando asiduo en taciturnos borbotones
de resquemores pariendo eras tragadas
en un puño de Dios mascullante
para estreñir las quimeras
con una estampida sigilosa
por desahucios que se albergan
en una que otra culpa y disculpa.
Incluso en inagotables pregones
de cópulas de euforias
e infalibles cavilaciones
vociferando danzas de verdades en gala
anidando en faustas romerías
y en el yugo de la encomienda
- corroído -
fisura el silencio.
Sacando cuentas, ¡qué sabia es la existencia!:
en su domo de albores y penumbras
notándose en preludio y epílogo
augurando eternas y ecuánimes melodías
quizás por ser el inicio de la nada
y el fin del todo
o porque para vivir hay que morir
es que hizo que el puñal del alma
fuera el silencio:
certero, férreo, directo.
certero, férreo, directo.
Se va al carajo la pausa insomne:
esta suspensión es el tiempo mismo
viajando asiduo en taciturnos borbotones
de resquemores pariendo eras tragadas
en un puño de Dios mascullante
para estreñir las quimeras
con una estampida sigilosa
por desahucios que se albergan
en una que otra culpa y disculpa.
Incluso en inagotables pregones
de cópulas de euforias
e infalibles cavilaciones
vociferando danzas de verdades en gala
anidando en faustas romerías
y en el yugo de la encomienda
- corroído -
fisura el silencio.
Sacando cuentas, ¡qué sabia es la existencia!:
en su domo de albores y penumbras
notándose en preludio y epílogo
augurando eternas y ecuánimes melodías
quizás por ser el inicio de la nada
y el fin del todo
o porque para vivir hay que morir
es que hizo que el puñal del alma
fuera el silencio:
certero, férreo, directo.
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