El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Otea el horizonte el salinero
con la vista tras el rompeolas
y acumula esencias de otras olas
resecas, de tanto sol y viento.
Todos los días mira hacia el cielo
cuando el sol ha vencido a la aurora
coge su alforja, sin más demora
y va a la salina el salinero.
Anacrónico para estos tiempos
no se rige por reloj ni hora
ni sabe lo que es a deshora
tan solo ha de mirar al cielo.
A su molino lo mueve el viento,
sube el agua que trajo la ola
hasta la era, donde reposa.
Y ahí la reseca el sol y el viento.
Acumula la sal el salinero,
la esencia del mar, en una ola
que vino a reposar de la marola
en la era, donde reposa el tiempo.
Álex Pasquín Ferrer
con la vista tras el rompeolas
y acumula esencias de otras olas
resecas, de tanto sol y viento.
Todos los días mira hacia el cielo
cuando el sol ha vencido a la aurora
coge su alforja, sin más demora
y va a la salina el salinero.
Anacrónico para estos tiempos
no se rige por reloj ni hora
ni sabe lo que es a deshora
tan solo ha de mirar al cielo.
A su molino lo mueve el viento,
sube el agua que trajo la ola
hasta la era, donde reposa.
Y ahí la reseca el sol y el viento.
Acumula la sal el salinero,
la esencia del mar, en una ola
que vino a reposar de la marola
en la era, donde reposa el tiempo.
Álex Pasquín Ferrer