Carlos Naranjo
Poeta recién llegado
En mi descargo diré que nunca deje de luchar y de pensar en nosotros
no me di por vencido, si lo hice fue para coger aire sumergirme
e ir a buscar a nuestra relación moribunda, ya casi ahogada.
En mi descargo diré que no llegue a abandonarme a mi suerte
que si me creí mejor que tu lo corregí, que si no te amé lo suficiente
o como consideraba que debía, te abandoné
y que mas valía tarde, mejor que nunca
y que mas valía impulsándote a dejarme que el no hacerlo
En mi descargo diré que bien o mal te ame
que te fui fiel de obra, que no de pensamiento,
pues esos no existen o los llaman mentirosos
que cada día me arrepiento de haberlo hecho
y debo por ello recordar cada día en mi descargo
todo este pliego de descargos.
Para no terminar de partir mi alma en miles de pedacitos que rellenan tu ausencia,
para terminar de escuchar el tamborileo de la lluvia en la barandilla que hoy
acompasa a un dolor anónimo que recorre mi pecho
un sentir profundo incorregible, y pertinaz
los rastros del gusano en la arena que es tu recuerdo
que reaparece, repta y se entierra; hasta la próxima.
Y yo continuo estático permanente e insólitamente incrédulo
con mis recuerdos y tus imágenes, cómplices en el parto de estas palabras
en mi descargo diré que te quise todo lo que pude y como supe, y que se que tu también.
no me di por vencido, si lo hice fue para coger aire sumergirme
e ir a buscar a nuestra relación moribunda, ya casi ahogada.
En mi descargo diré que no llegue a abandonarme a mi suerte
que si me creí mejor que tu lo corregí, que si no te amé lo suficiente
o como consideraba que debía, te abandoné
y que mas valía tarde, mejor que nunca
y que mas valía impulsándote a dejarme que el no hacerlo
En mi descargo diré que bien o mal te ame
que te fui fiel de obra, que no de pensamiento,
pues esos no existen o los llaman mentirosos
que cada día me arrepiento de haberlo hecho
y debo por ello recordar cada día en mi descargo
todo este pliego de descargos.
Para no terminar de partir mi alma en miles de pedacitos que rellenan tu ausencia,
para terminar de escuchar el tamborileo de la lluvia en la barandilla que hoy
acompasa a un dolor anónimo que recorre mi pecho
un sentir profundo incorregible, y pertinaz
los rastros del gusano en la arena que es tu recuerdo
que reaparece, repta y se entierra; hasta la próxima.
Y yo continuo estático permanente e insólitamente incrédulo
con mis recuerdos y tus imágenes, cómplices en el parto de estas palabras
en mi descargo diré que te quise todo lo que pude y como supe, y que se que tu también.