VALENTINA SANTOS
Poeta recién llegado
Una noche en plena
guerra de armas
se encontraba mi pecho
entre tus dedos.
Cien noches en tu morada,
esperando una respuesta
de tu encuentro.
Me retiro de tu deseo,
tratando de buscarte
entre los muertos.
Paso 10, 30, 60, 100, 200
muertos y no veo tu reflejo.
Me muero de los nervios
Se mancha mi vestido de sangre,
sangre negra de tus enemigos
que se esconden en el destino de un risco.
Marchitando mi ultima esperanza
encuentro a tu hermano en mi casa.
Con una espada en su mano
y en la otra un ataud.
Me derrumbo encima del sepulcro.
¡Mentira, mentira!
Grita mi vida.
No podia creer lo que mis ojos veian.
Cansada y con mis piernas adoloridas,
abro la caja de madera
y me encuentro con que no eras.
Ahora mi alma grita por su ultima
esperanza.
Te busco en los arbustos,
casas, pueblos y te encuentro en el
cementerio.
Con una bala en el hombro y
otra en el codo.
Desangrandote en mis antojos,
sobrevives sin remojo.
Valiente mi hombre hermoso
que casi muere por culpa de
un mal concepto.
Canto a la vida y a
ti amor de mis sabanas,
aplacador de mis lujurias
y encendedor de mi llama.
Fuego de la noche,
cariño escondido,
por poco y partes a un
mundo perdido.
guerra de armas
se encontraba mi pecho
entre tus dedos.
Cien noches en tu morada,
esperando una respuesta
de tu encuentro.
Me retiro de tu deseo,
tratando de buscarte
entre los muertos.
Paso 10, 30, 60, 100, 200
muertos y no veo tu reflejo.
Me muero de los nervios
Se mancha mi vestido de sangre,
sangre negra de tus enemigos
que se esconden en el destino de un risco.
Marchitando mi ultima esperanza
encuentro a tu hermano en mi casa.
Con una espada en su mano
y en la otra un ataud.
Me derrumbo encima del sepulcro.
¡Mentira, mentira!
Grita mi vida.
No podia creer lo que mis ojos veian.
Cansada y con mis piernas adoloridas,
abro la caja de madera
y me encuentro con que no eras.
Ahora mi alma grita por su ultima
esperanza.
Te busco en los arbustos,
casas, pueblos y te encuentro en el
cementerio.
Con una bala en el hombro y
otra en el codo.
Desangrandote en mis antojos,
sobrevives sin remojo.
Valiente mi hombre hermoso
que casi muere por culpa de
un mal concepto.
Canto a la vida y a
ti amor de mis sabanas,
aplacador de mis lujurias
y encendedor de mi llama.
Fuego de la noche,
cariño escondido,
por poco y partes a un
mundo perdido.
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