LOLA PEREZ
Poeta veterano en el portal
El payasete fiel.
Irene y Elena eran dos niñas muy vivas y también eran primitas, por eso se juntaban en vacaciones.
En una ocasión sus papás las llevaron al circo y con gran entusiasmo, rieron y saltaron, hasta que… ¡OH que susto, salieron los payasos! sus papás las animaron y dijeron que daba mucha risa, pero a Irene que era una niña vivaz y decidida, a pesar de todo no le hizo mucha gracia.
Elena que era un poco menor en la edad, se asusto desde el primer momento y lloro, el payaso muy preocupado “pues no le gustaba que llorasen los peques” dijo…haber ¿estas niñas tan guapas de donde son?
Irene que charlaba como una cotorrilla, enseguida se calmo y mirando al payaso, con cierta reserva, dijo…yo de Nájera ¿y tú?
El payasete ante el desparpajo de la niña se echo a reír y en ese momento su primita Elena también rió, pero, con mucho entusiasmo no lo hacían, más bien con cierto nerviosismo.
El payasete que estaba acostumbrado y entendía a los niños les dijo…
Haber ¿a qué parque iréis mañana a jugar? Las niñas encogieron sus pequeños hombros en señal de asombro ¿Por qué preguntaría eso el payasete?
Irene al ser un poquito más mayor, pregunto a sus papás y dijeron que irían a los viveros, un parque muy grande y bonito que hay en Valencia (donde reside Elena)
¿Para qué querría el payasete saber donde jugaban las niñas?
Así quedo todo, salieron del circo ya cansadas fueron a casita a darse un baño muy relajante, en el cual jugaron en la bañera las dos juntitas, con peces ranas y demás fauna marina.
Al día siguiente, después de portarse muy bien en el desayuno y comerse todo lo que se les dio, se vistieron y se fueron al parque, corretearon con mucho entusiasmo por los jardines y cual seria su sorpresa, el payasete apareció (claro está, iba sin narizota) pues parece ser que eso es lo que más asustaba a los pequeños.
Las dos niñas muy sorprendidas se miraban y no podían creer lo que veían, era el mismo, el del circo ¿y como estaba allí?
Ellas no podían suponer que ese payasete, era tan humano, que no podía dejar que esas niñas tuviesen miedo de un payaso.
Con ellas jugo en el parque, las llevo a ver los patitos del estanque, después, al despedirse, les dijo…
Tomad entradas para que mañana volváis al circo ¿verdad que ya no vais a llorar?
Las niñas no querían que se marchara, ¡lo estaban pasando también con el!
Me llamo Ricardo, les dijo y dándoles un besito se fue.
Al día siguiente después de merendar, las dos pequeñas dijeron ¿nos vamos al circo?
Sus papás muy contentos del entusiasmo que tenían, les dijeron que si claro está ¡Nos vamos al circo!
Estaban tan entusiasmadas, que solo pensaban en el momento de los payasos y cuando ya salieron, se quedaron muy apenadas, no veían por ningún lado a su amigo Ricardo, Elena ya empezaba a pucherear sus mofletes, cuando por detrás una voz les dijo…
Aquí esotyyyy…
El payasete no podía fallar, era muy fiel a sus ideas y ese día hizo una de sus mejores interpretaciones.
El payasete Ricardo estaba muy contento de ver tanto entusiasmo en las niñas, le despidieron con un beso y un hasta pronto.
Que días tan felices pasaron, lo recordaran toda la vida.
LolaPérez
Dedicado a mi nieta Elena y a mi sobrina nieta Irene
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