Tanya
Poeta recién llegado
Ya podrán mentir las amapolas, las margaritas o la lavanda de tu jardín, ya podrán engañar las monedas a cara o cruz, ya podrá mandarte el destino falsas señales.
Ya podrás engañarte, autoconvencerte o torturarte que no cambiarás nada, ya podrás hacer todo lo que sobrevuele tus espectativas que no no te querrá nunca.
Ya podrás conformarte con otros, dejar que otros ocupen su hueco, dejar que otros lo llenen y lo hagan disipiar en el aire junto a las cenizas.
Ya podrás rogarle a Dios, al mundo, ya podrás suplicar de rodillas en la oscuridad, en la tiniebla al Universo que te devuelva tu karma, que te devuelva tu amor, ya podrás que es todo en vano.
Ya podrás ilusionarte pero para volver a romperte en añicos una vez más, y continuar para recomponerte cual crisálida helada.
Todo esto porque no te quiere, y no pasa nada por admitirlo, por interiorizarlo y aceptarlo. Él no te quiere, y no te querrá nunca, él no piensa en tu sonrisa, en tus andares, no piensa en la suvidad y los recovecos que se esconden tras tu piel. Él simplemente no te piensa, te olvida y te arrincona. Por eso repitetelo: no te quiere y no lo hará jamás.
Ya podrás engañarte, autoconvencerte o torturarte que no cambiarás nada, ya podrás hacer todo lo que sobrevuele tus espectativas que no no te querrá nunca.
Ya podrás conformarte con otros, dejar que otros ocupen su hueco, dejar que otros lo llenen y lo hagan disipiar en el aire junto a las cenizas.
Ya podrás rogarle a Dios, al mundo, ya podrás suplicar de rodillas en la oscuridad, en la tiniebla al Universo que te devuelva tu karma, que te devuelva tu amor, ya podrás que es todo en vano.
Ya podrás ilusionarte pero para volver a romperte en añicos una vez más, y continuar para recomponerte cual crisálida helada.
Todo esto porque no te quiere, y no pasa nada por admitirlo, por interiorizarlo y aceptarlo. Él no te quiere, y no te querrá nunca, él no piensa en tu sonrisa, en tus andares, no piensa en la suvidad y los recovecos que se esconden tras tu piel. Él simplemente no te piensa, te olvida y te arrincona. Por eso repitetelo: no te quiere y no lo hará jamás.