El niÑo del paco

car_bada

Poeta recién llegado


¡Ay que dolor tan grande me provoca el niño!,

el niño del paco, el niño de la coca

¡Qué dolor angustiante desprende su rostro!,

el niño del paco, el niño de la bolsa


¡Ay que desgarro nace de su infancia!

El niño del paco, es niño de la indigencia

¡Qué momento final, provoca la estancia

de un niño, de muerte cruel, en su inocencia!


¡Ay el niño se muere, se muere en el tiempo!,

y no tiene consuelo la muerte sin signo,

sin signo de vida, de vida a destiempo.

Se nos va la riqueza de un mundo sin brillo


¡Ay qué dolor tan grande me provoca el niño!,

¡Qué dolor y qué bronca nace de mis entrañas

por el cándido niño de rostro sin saña

de rostro perdido, de rostro sumido, sin paz y sin brillo?


¡Ay el niño del mundo, de un mundo viciado!

la muerte del niño, muerte de vida,

es muerte ruin, de valores cegados,

de conductas corruptas y razón destruida


¡Ay, ya nada nos importa, no importan los fines,

importan los medios!, los medios viciados

de infames costumbres y corruptos perfiles

que buscan dinero, de origen manchado


¡Ay niño del alma, cuánto sufro por vos!

Sufro por un futuro incierto, por tu inocencia perdida,

por tus principios destruidos, y tus vivencias consumidas

Sufro por lo que ganan los dos:

el futuro perdido, y un mañana nefasto






CARLOS A. BADARACCO (REGISTRO PROPIEDAD INTELECTUAL)
08/03/09
 
Última edición:
¡Ay que dolor tan grande me provoca el niño!,
el niño del paco, el niño de la coca
¡Qué dolor angustiante desprende su rostro!,
el niño del paco, el niño de la bolsa
¡Ay que desgarro nace de su infancia!
El niño del paco, es niño de la indigencia
¡Qué momento final, provoca la estancia
de un niño, de muerte cruel, en su inocencia!
¡Ay el niño se muere, se muere en el tiempo!,
y no tiene consuelo la muerte sin signo,
sin signo de vida, de vida a destiempo.
Se nos va la riqueza de un mundo sin brillo
¡Ay qué dolor tan grande me provoca el niño!,
¡Qué dolor y qué bronca nace de mis entrañas
por el cándido niño de rostro sin saña
de rostro perdido, de rostro sumido, sin paz y sin brillo?
¡Ay el niño del mundo, de un mundo viciado!
la muerte del niño, muerte de vida,
es muerte ruin, de valores cegados,
de conductas corruptas y razón destruida
¡Ay, ya nada nos importa, no importan los fines,
importan los medios!, los medios viciados
de infames costumbres y corruptos perfiles
que buscan dinero, de origen manchado
¡Ay niño del alma, cuánto sufro por vos!
Sufro por un futuro incierto, por tu inocencia perdida,
por tus principios destruidos, y tus vivencias consumidas
Sufro por lo que ganan los dos:
el futuro perdido, y un mañana nefasto





CARLOS A. BADARACCO (REGISTRO PROPIEDAD INTELECTUAL)
08/03/09

Bienvenido buen poema, muy bien detallado y bello, placer leerle
 

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