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Pedro está en su habitación listo para ir a dormir, pero hay algo que lo preocupa desde hace varios días. Es la casa abandonada que está junto a la suya.
Todos los días la observa camino a la escuela aunque por las dudas va a paso rápido. Por las noches la vigila desde la ventana de su cuarto como si esperara que sucediera algo extraordinario.
Así fue que una noche vio en las ventanas superiores una luz que se balanceaba detrás de las cortinas. Pedrito era un niño de ocho años y por lo que se muy valiente; pero al ver esas dos pequeñas luces dio un salto muy grande y cayó sentado en el piso y con cara de asombro.
Entonces tuvo una idea magistral, ir a curiosear a la casa, con su hermanita y su cachorro colmillos . Amalia, así se llamaba la hermana era una niña muy decidida a pesar de que solo contaba con seis años.y sin dudarlo sugirió que lleven linternas.
Sin hacer ruido salieron por la puerta trasera y cruzaron por el jardín hasta llegar al jardín vecino el cual estaba tan descuidado que parecía una selva enmarañada.
Los hermanos iban tomados de la mano y caminaban lentamente entre las ramas de altos arbustos.
En medio de un gran silencio un sonido escalofriante los hizo retroceder un par de pasos. Amalia que supo de donde vino el sonido iluminó el viejo árbol y vio un gran búho que la miraba fijamente. Colmillos aunque parecía un perro valiente seguía temblando. Los niños aliviados siguieron hasta el porche de la casona.
La puerta estaba abierta y el lugar tenia un olor desagradable. Encendieron las linternas y vieron que los pocos muebles que había en la sala tenían mucho polvo y en los rincones había enormes telarañas.
Cruzaron la sala lentamente hasta llegar a la escalera, subían despacio dispuestos a dar la vuelta de regreso cada vez que un escalón crujía. Arriba no era muy diferente que abajo, el mismo polvo y las mismas telarañas.
Las ventanas tenían cristales rotos y las cortinas se movían de aquí para allá con el viento. Pedro pensaba que no había nada que le dijera a que se debían esas pequeñísimas luces que vio desde su ventana.
Amalia y su hermano deciden volver, la casa era solo un lugar vacío, sin misterios a la vista.
Hasta que oyen un ruido, pum, pam, pum , algo se había caído en la otra habitación y Colmillos que olfateó que sucedía salio disparado como un rayo de forma valerosa.
Un gato asustado estaba allí, en un rincón, ante los dientes amenazadores del cachorro. En la penumbra los niños ven las dos lucecitas, que no eran mas que los ojos del gato.
Amalia muy resoluta toma al gatito con mucha dulzura y ambos dijeron al unisono, ' lo llevaremos a casa". Decisión que no agrado mucho a colmillos.
No se preocupen ya que después de varios días se hicieron buenos amigos.
Ah, y Pedrito puede dormir tranquilo sabiendo que su gato Ojazos vigila en las noches.
Pedro está en su habitación listo para ir a dormir, pero hay algo que lo preocupa desde hace varios días. Es la casa abandonada que está junto a la suya.
Todos los días la observa camino a la escuela aunque por las dudas va a paso rápido. Por las noches la vigila desde la ventana de su cuarto como si esperara que sucediera algo extraordinario.
Así fue que una noche vio en las ventanas superiores una luz que se balanceaba detrás de las cortinas. Pedrito era un niño de ocho anos y por lo que se muy valiente; pero al ver esas dos pequeñas luces dio un salto muy grande y cayó sentado en el piso y con cara de asombro.
Entonces tuvo una idea magistral, ir a curiosear a la casa, con su hermanita y su cachorro colmillos . Amalia, así se llamaba la hermana era una niña muy decidida a pesar de que solo contaba con seis años.y sin dudarlo sugirió que lleven linternas.
Sin hacer ruido salieron por la puerta trasera y cruzaron por el jardín hasta llegar al jardín vecino el cual estaba tan descuidado que parecía una selva enmarañada.
Los hermanos iban tomados de la mano y caminaban lentamente entre las ramas de altos arbustos.
En medio de un gran silencio un sonido escalofriante los hizo retroceder un par de pasos. Amalia que supo de donde vino el sonido iluminó el viejo árbol y vio un gran búho que la miraba fijamente. Colmillos aunque parecía un perro valiente seguía temblando. Los niños aliviados siguieron hasta el porche de la casona.
La puerta estaba abierta y el lugar tenia un olor desagradable. Encendieron las linternas y vieron que los pocos muebles que había en la sala tenían mucho polvo y en los rincones había enormes telarañas.
Cruzaron la sala lentamente hasta llegar a la escalera, subían despacio dispuestos a dar la vuelta de regreso cada vez que un escalón crujía. Arriba no era muy diferente que abajo, el mismo polvo y las mismas telarañas.
Las ventanas tenían cristales rotos y las cortinas se movían de aquí para allá con el viento. Pedro pensaba que no había nada que le dijera a que se debían esas pequeñísimas luces que vio desde su ventana.
Amalia y su hermano deciden volver, la casa era solo un lugar vacío, sin misterios a la vista.
Hasta que oyen un ruido, pum, pam, pum , algo se había caído en la otra habitación y Colmillos que olfateó que sucedía salio disparado como un rayo de forma valerosa.
Un gato asustado estaba allí, en un rincón, ante los dientes amenazadores del cachorro. En la penumbra los niños ven las dos lucecitas, que no eran mas que los ojos del gato.
Amalia muy resoluta toma al gatito con mucha dulzura y ambos dijeron al unisono, ' lo llevaremos a casa". Decisión que no agrado mucho a colmillos.
No se preocupen ya que después de varios días se hicieron buenos amigos.
Ah, y Pedrito puede dormir tranquilo sabiendo que su gato Ojazos vigila en las noches.
Pedro está en su habitación listo para ir a dormir, pero hay algo que lo preocupa desde hace varios días. Es la casa abandonada que está junto a la suya.
Todos los días la observa camino a la escuela aunque por las dudas va a paso rápido. Por las noches la vigila desde la ventana de su cuarto como si esperara que sucediera algo extraordinario.
Así fue que una noche vio en las ventanas superiores una luz que se balanceaba detrás de las cortinas. Pedrito era un niño de ocho años y por lo que se muy valiente; pero al ver esas dos pequeñas luces dio un salto muy grande y cayó sentado en el piso y con cara de asombro.
Entonces tuvo una idea magistral, ir a curiosear a la casa, con su hermanita y su cachorro colmillos . Amalia, así se llamaba la hermana era una niña muy decidida a pesar de que solo contaba con seis años.y sin dudarlo sugirió que lleven linternas.
Sin hacer ruido salieron por la puerta trasera y cruzaron por el jardín hasta llegar al jardín vecino el cual estaba tan descuidado que parecía una selva enmarañada.
Los hermanos iban tomados de la mano y caminaban lentamente entre las ramas de altos arbustos.
En medio de un gran silencio un sonido escalofriante los hizo retroceder un par de pasos. Amalia que supo de donde vino el sonido iluminó el viejo árbol y vio un gran búho que la miraba fijamente. Colmillos aunque parecía un perro valiente seguía temblando. Los niños aliviados siguieron hasta el porche de la casona.
La puerta estaba abierta y el lugar tenia un olor desagradable. Encendieron las linternas y vieron que los pocos muebles que había en la sala tenían mucho polvo y en los rincones había enormes telarañas.
Cruzaron la sala lentamente hasta llegar a la escalera, subían despacio dispuestos a dar la vuelta de regreso cada vez que un escalón crujía. Arriba no era muy diferente que abajo, el mismo polvo y las mismas telarañas.
Las ventanas tenían cristales rotos y las cortinas se movían de aquí para allá con el viento. Pedro pensaba que no había nada que le dijera a que se debían esas pequeñísimas luces que vio desde su ventana.
Amalia y su hermano deciden volver, la casa era solo un lugar vacío, sin misterios a la vista.
Hasta que oyen un ruido, pum, pam, pum , algo se había caído en la otra habitación y Colmillos que olfateó que sucedía salio disparado como un rayo de forma valerosa.
Un gato asustado estaba allí, en un rincón, ante los dientes amenazadores del cachorro. En la penumbra los niños ven las dos lucecitas, que no eran mas que los ojos del gato.
Amalia muy resoluta toma al gatito con mucha dulzura y ambos dijeron al unisono, ' lo llevaremos a casa". Decisión que no agrado mucho a colmillos.
No se preocupen ya que después de varios días se hicieron buenos amigos.
Ah, y Pedrito puede dormir tranquilo sabiendo que su gato Ojazos vigila en las noches.
Escribir para los peques es recordar la escuela, los libros de lectura de primaria y también hacer resurgir al propio niño interior.
Fue un gusto leer el cuento mientras desayuno. Tengo mi gatito rescatado de trece años y una perrita que salvé del frío un año atrás y sí que inspirarían historias.
Muy lindo de verdad.
Un abrazo y feliz fin de semana.
Los niños y los animales son grandes inspiradores. Mi nieto mayor de ocho años siempre me pide que le cuente historias camino a la escuela y en esas 11 cuadras van surgiendo ideas y personajes.
Al volver a casa la ordene un poco y ayer se la narré terminada y sus palabras fueron "me encanta" ja ja ja, que mas puede una abuela desear.
Muchas gracias Cecy por leerme y tus lindas palabras.
Un gran abrazo y feliz domingo.
Pedro está en su habitación listo para ir a dormir, pero hay algo que lo preocupa desde hace varios días. Es la casa abandonada que está junto a la suya.
Todos los días la observa camino a la escuela aunque por las dudas va a paso rápido. Por las noches la vigila desde la ventana de su cuarto como si esperara que sucediera algo extraordinario.
Así fue que una noche vio en las ventanas superiores una luz que se balanceaba detrás de las cortinas. Pedrito era un niño de ocho años y por lo que se muy valiente; pero al ver esas dos pequeñas luces dio un salto muy grande y cayó sentado en el piso y con cara de asombro.
Entonces tuvo una idea magistral, ir a curiosear a la casa, con su hermanita y su cachorro colmillos . Amalia, así se llamaba la hermana era una niña muy decidida a pesar de que solo contaba con seis años.y sin dudarlo sugirió que lleven linternas.
Sin hacer ruido salieron por la puerta trasera y cruzaron por el jardín hasta llegar al jardín vecino el cual estaba tan descuidado que parecía una selva enmarañada.
Los hermanos iban tomados de la mano y caminaban lentamente entre las ramas de altos arbustos.
En medio de un gran silencio un sonido escalofriante los hizo retroceder un par de pasos. Amalia que supo de donde vino el sonido iluminó el viejo árbol y vio un gran búho que la miraba fijamente. Colmillos aunque parecía un perro valiente seguía temblando. Los niños aliviados siguieron hasta el porche de la casona.
La puerta estaba abierta y el lugar tenia un olor desagradable. Encendieron las linternas y vieron que los pocos muebles que había en la sala tenían mucho polvo y en los rincones había enormes telarañas.
Cruzaron la sala lentamente hasta llegar a la escalera, subían despacio dispuestos a dar la vuelta de regreso cada vez que un escalón crujía. Arriba no era muy diferente que abajo, el mismo polvo y las mismas telarañas.
Las ventanas tenían cristales rotos y las cortinas se movían de aquí para allá con el viento. Pedro pensaba que no había nada que le dijera a que se debían esas pequeñísimas luces que vio desde su ventana.
Amalia y su hermano deciden volver, la casa era solo un lugar vacío, sin misterios a la vista.
Hasta que oyen un ruido, pum, pam, pum , algo se había caído en la otra habitación y Colmillos que olfateó que sucedía salio disparado como un rayo de forma valerosa.
Un gato asustado estaba allí, en un rincón, ante los dientes amenazadores del cachorro. En la penumbra los niños ven las dos lucecitas, que no eran mas que los ojos del gato.
Amalia muy resoluta toma al gatito con mucha dulzura y ambos dijeron al unisono, ' lo llevaremos a casa". Decisión que no agrado mucho a colmillos.
No se preocupen ya que después de varios días se hicieron buenos amigos.
Ah, y Pedrito puede dormir tranquilo sabiendo que su gato Ojazos vigila en las noches.
Es una suerte que brillen los ojos de los gatos, pues en ocasiones como esta, sirven para que se les pueda rescatar. Interesante aventura, con mezcla de intriga, decision y valor. Al final la suerte acompaña a los valientes. Una hermosa historia, Laly. Un abrazo.
La curiosidad de los niños hace que a veces vean cosas que a los grandes se nos pasa desapercibida a esto hay que añadirle la bondad e inocencia de sus corazones para cuidar de las criaturitas desamparadas.
Me alegra que te guste esta historia simple creada para mi nietito camino a la escuela para luego hacer algunas correcciones.
Muchas gracias querido Luis por leerme y tus palabras siempre tan amables.
Un abrazo y bella semana.