Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vez se conoció a un lobo que quiso ser pirata, considerando la mejor manera de hacerse famoso y conseguir el poder sobre el resto de los animales tanto de la tierra como del mar.
Un día escuchó la voz de un árbol marchito:
-Te veo inquieto, lobo chiflón, ¿qué te pasa?
El lobo no quiso decir la verdad. Dijo:
-Estoy muerto del hambre, el bosque está seco, a partir de ahora, voy a poner en práctica la idea que da vueltas en mi cabeza para buscar alimentos.
-¿Cuál es esa idea? -se interesó el árbol marchito.
Los aullidos del lobo fueron prolongados.
-¡Haré una embarcación y seré pirata. Mi barca siempre estará llena de piñas, uvas, melocotón, tomates, sardinas…y mis tripas sonarán como un violín de tanta alegría. Se acabó el hambre!
-La idea de pirata, -continuó el árbol marchito-, representa una aventura más difícil que continuar como lobo salvaje, pues no tienes ni los barcos ni nada para acometer la acción.
Y en el mismo instante que una rama seca cayó al suelo, el árbol agregó:
-Te advierto, no te lances a la mar. Las hojas secas
te pueden servir de pienso.
Entonces el lobo pensó:
”Ya llevo una semana en el intento de ser pirata, y ni siquiera una carabela tengo. Además necesito que mi comercio se extienda por todo el mundo”
Y olvidando el consejo del árbol marchito, hizo una bocina del tallo del bambú, y muy orondo por todo el bosque pregonaba:
_¡Busco corsarios y piratas para mi empresa! ¡Ya se acabó la sequía, ahora soy, el Lobo de mar..!
Al pregón del Lobo respondieron varios supervivientes de la sequía:
_¡Yo soy el número uno para esa empresa! _voceó el tigre_. ¡Tengo estudios sobre el mapamundi!
_¡Yo me presto! _rugió el león_. ¡Tengo título de cocinero!
_¡Yo seré el timonel del barco! _fue el tiburón que respondió desde el mar_. ¡Sé navegar hasta en los abismos más profundos!
_¿El tiburón? _fue el oso sobrecogido_. ¡A ese no lo queremos, tiene demasiado colmillos!
Entonces el lobo comprendiendo la capacidad de razonamiento del oso le dijo:
_Despreocúpate, el tiburón no va, ya hay bastante colmillos en esta empresa. Luego ordenó echar al mar la embarcación que hicieron del bambú. Fue así que el grupo “Lobopira” se hizo a la mar bajo la dirección del Lobo. Nunca antes se sintió el rugido del Lobo tan agudo. Dijo con aire triunfal:
_¡Ya se acabó la sequía! ¡Agua es lo que más tenemos! ¡Muy pronto se hará mi nombre famoso! ¡Mi poder no tendrá límite! ¡Porque yo soy el Lobo del mar!
De proa a popa enarbolaban pencas de palma y otros árboles como señal de la primera victoria.
Cuando habían navegado pocas millas, el tiburón muy enfadado porque no le dieron cabida en aquella empresa por no tener respiración pulmonar,
se abalanzó sobre la embarcación provocando que se volcara. ¡Cuántos aullidos se escucharon!
Al ruido de un mar impetuoso vinieron más tiburones y pusieron fin al plan del lobo que quiso ser pirata.
Así mismo sucedió amigos, porque la época de los piratas es una página que quedó borrada en la historia.
Un día escuchó la voz de un árbol marchito:
-Te veo inquieto, lobo chiflón, ¿qué te pasa?
El lobo no quiso decir la verdad. Dijo:
-Estoy muerto del hambre, el bosque está seco, a partir de ahora, voy a poner en práctica la idea que da vueltas en mi cabeza para buscar alimentos.
-¿Cuál es esa idea? -se interesó el árbol marchito.
Los aullidos del lobo fueron prolongados.
-¡Haré una embarcación y seré pirata. Mi barca siempre estará llena de piñas, uvas, melocotón, tomates, sardinas…y mis tripas sonarán como un violín de tanta alegría. Se acabó el hambre!
-La idea de pirata, -continuó el árbol marchito-, representa una aventura más difícil que continuar como lobo salvaje, pues no tienes ni los barcos ni nada para acometer la acción.
Y en el mismo instante que una rama seca cayó al suelo, el árbol agregó:
-Te advierto, no te lances a la mar. Las hojas secas
te pueden servir de pienso.
Entonces el lobo pensó:
”Ya llevo una semana en el intento de ser pirata, y ni siquiera una carabela tengo. Además necesito que mi comercio se extienda por todo el mundo”
Y olvidando el consejo del árbol marchito, hizo una bocina del tallo del bambú, y muy orondo por todo el bosque pregonaba:
_¡Busco corsarios y piratas para mi empresa! ¡Ya se acabó la sequía, ahora soy, el Lobo de mar..!
Al pregón del Lobo respondieron varios supervivientes de la sequía:
_¡Yo soy el número uno para esa empresa! _voceó el tigre_. ¡Tengo estudios sobre el mapamundi!
_¡Yo me presto! _rugió el león_. ¡Tengo título de cocinero!
_¡Yo seré el timonel del barco! _fue el tiburón que respondió desde el mar_. ¡Sé navegar hasta en los abismos más profundos!
_¿El tiburón? _fue el oso sobrecogido_. ¡A ese no lo queremos, tiene demasiado colmillos!
Entonces el lobo comprendiendo la capacidad de razonamiento del oso le dijo:
_Despreocúpate, el tiburón no va, ya hay bastante colmillos en esta empresa. Luego ordenó echar al mar la embarcación que hicieron del bambú. Fue así que el grupo “Lobopira” se hizo a la mar bajo la dirección del Lobo. Nunca antes se sintió el rugido del Lobo tan agudo. Dijo con aire triunfal:
_¡Ya se acabó la sequía! ¡Agua es lo que más tenemos! ¡Muy pronto se hará mi nombre famoso! ¡Mi poder no tendrá límite! ¡Porque yo soy el Lobo del mar!
De proa a popa enarbolaban pencas de palma y otros árboles como señal de la primera victoria.
Cuando habían navegado pocas millas, el tiburón muy enfadado porque no le dieron cabida en aquella empresa por no tener respiración pulmonar,
se abalanzó sobre la embarcación provocando que se volcara. ¡Cuántos aullidos se escucharon!
Al ruido de un mar impetuoso vinieron más tiburones y pusieron fin al plan del lobo que quiso ser pirata.
Así mismo sucedió amigos, porque la época de los piratas es una página que quedó borrada en la historia.