El hijo del hombre

marceloveyou

Poeta recién llegado
Templar de nervios corroídos,
donde danzan hadas drogadas,
alargandome los sentidos,
y asi abrazar otros dominios.

Recorrí el pasillo vacilante,
abri el adornado ataúd,
saludandome la muerte con su fetidez,
donde yacía mi amada,
acaricie su gelatinosa frente,
donde antes mis besos sembré,
posé mi mano en su vientre,
de donde mi hijo nunca salió,
más,que es este movimiento,
que me hace estremecer,
que renueva mis ilusiones,
sí,tal vez,puede ser,
que un retazo de milagro,
palpite en su rígido ser,
un hijo,mi hijo,
abrí sus corrompidas piernas,
y espere a mi pequeña esperanza.



Oscuridad de tumba,
rodea el húmedo lecho,
en el cual me arrastro,
mi hambre no ha sido satisfecho,
ruídos y sabores invaden mi ser,
perfume de vida irrumpe mi quietud,
la persigo, la siento,
el estallar de la luz me enloquece,
y caigo en esta carne viva,
su calor es un delicioso condimento.


Esperar,
que esa fuente enmarañada,
vuelva a darme dulce felicidad,
mis manos temblorosas se acercan,
aguardando del amor esta última caridad,
sí,algo mío y de ella,
pero que es esto que surge,
de las entrañas de mi amada,
un pedazo reptante de la muerte,
devorador de sueños y risas,
muerde mi carne salvajemente,
y esta mirada atónita,
que se desgrana en lágrimas,
bañando a este ser de la oscuridad,
sujetandola la elevo cual ángel negro,
y abriendo mi sedienta boca,
devoro esta vorágine de sentimientos,
y que entre su indescriptible sabor,
haya un rastro espiritual,
de mi hijo y de mi amor.
 

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