Nunca supe ni sabré..., el porqué del destino.
Tal vez..., tan sólo fue un cruel desatino.
O un acullá confeccionado por sastre fino.
¿Quién sabe...? No conocí a nadie que en su lápida escribiese el epitafio:
"Conocía su jugada y le pité un arrenuncio".
Pero no hubo nadie..., ni lo habrá cuyo suicidio
sea el repóquer de ases , porque la baraja.
ya no tiene cuatro palos, sólo tiene ases
y la solitaria dama se saca el as de la manga
cuando place y sacrifica al diestro en el cosío
a su antojo.
Tan sólo me visto de luces cada vespertino
en duelo al alba y sin padrinos,
con mi pluma por cuchillo.
Y si la retrato seré Víctor, "Honoris Causa".
Pero ella..., astuta y pelleja,
me dice en su moraleja:
"Que no hay puzle, ni laberinto
que no tenga un asiento
cual resuello,
y que mañana domingo,
después del entierro
existirá otro eterno.
Eterno en el resuello.
Tal vez..., tan sólo fue un cruel desatino.
O un acullá confeccionado por sastre fino.
¿Quién sabe...? No conocí a nadie que en su lápida escribiese el epitafio:
"Conocía su jugada y le pité un arrenuncio".
Pero no hubo nadie..., ni lo habrá cuyo suicidio
sea el repóquer de ases , porque la baraja.
ya no tiene cuatro palos, sólo tiene ases
y la solitaria dama se saca el as de la manga
cuando place y sacrifica al diestro en el cosío
a su antojo.
Tan sólo me visto de luces cada vespertino
en duelo al alba y sin padrinos,
con mi pluma por cuchillo.
Y si la retrato seré Víctor, "Honoris Causa".
Pero ella..., astuta y pelleja,
me dice en su moraleja:
"Que no hay puzle, ni laberinto
que no tenga un asiento
cual resuello,
y que mañana domingo,
después del entierro
existirá otro eterno.
Eterno en el resuello.
*Moraleja: Ella crea los entresijos
y los cambia a su antojo.
¡...Así cualquiera!
y los cambia a su antojo.
¡...Así cualquiera!