Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gotita a gotita se fue vaciando la vasija, luego que el sujeto logró aferrarse a ella. Sus largos dedos aprisionaron el órgano de tal manera que el corazón parecía un apéndice de su mano asquerosa. La sangre seca sellaba el sucio, y pedazos de tejido incrustadas debajo de sus uñas.
Esta noche, una vez más, como en los últimos quince años, el mismo mes, el mismo día, a la misma hora llega el alma atormentada de un novio desquiciado de amor que frente a una tumba llora y susurra al epitafio ... “siempre seré el dueño de tu corazón”, logró escuchar el sepulturero.
Esta noche, una vez más, como en los últimos quince años, el mismo mes, el mismo día, a la misma hora llega el alma atormentada de un novio desquiciado de amor que frente a una tumba llora y susurra al epitafio ... “siempre seré el dueño de tu corazón”, logró escuchar el sepulturero.