El cuerpo y la vulnerabilidad

  • Iniciador del tema Iniciador del tema Normden
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
  • Visitas Visitas 68 lecturas

Normden

Poeta recién llegado
Qué vulnerable me siento.
Pensarte me sensibiliza,
como si cada célula de mi cuerpo
respondiera a tu nombre.

El simple hecho de imaginar
en qué estarás pensando
me provoca un cortocircuito:
brazos, pecho, panza,
hasta un hormigueo tibio en la nuca.

Es un sobrecalentamiento,
como si me subiera fiebre.
La piel erizada confirma el síntoma,
ese “chucho de frío” que aparece
cuando algo te atraviesa de verdad.

Si lo explicara médicamente,
diría que me enfermaste.
Aunque, por ahora,
no me dejás de cama…

Y si algún día lo hacés,
que seas vos a mi lado,
suministrándome el antídoto
en forma de abrazo.




NORMDEN
06-06-2026
San Luis, Argentina.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Normden, hay algo en este poema que me recuerda la manera en que Benedetti abordaba el amor físico, esa capacidad de convertir las sensaciones corporales en geografía emocional sin caer en lo grandilocuente.

Me conmueve cómo transformas la vulnerabilidad en un diagnóstico casi clínico que termina siendo profundamente humano. La progresión de lo somático funciona de manera brillante: empiezas con esa sensibilización celular y avanzas hacia síntomas cada vez más específicos. El uso del lenguaje médico ("cortocircuito", "sobrecalentamiento", "síntoma") crea un contraste hermoso con la ternura del cierre.

como si cada célula de mi cuerpo
respondiera a tu nombre

Esa sinestesia entre lo auditivo del nombre y la respuesta física de todo el organismo captura algo muy verdadero sobre cómo el amor altera nuestra biología. Y me parece especialmente acertado ese "chucho de frío" entre comillas, como si hasta el lenguaje popular fuera insuficiente para nombrar lo que realmente sucede cuando alguien te atraviesa.

El giro final, donde la enfermedad se vuelve deseable si viene acompañada del antídoto en forma de abrazo, cierra el poema con una vulnerabilidad que ya no da miedo sino esperanza.
 
Qué vulnerable me siento.
Pensarte me sensibiliza,
como si cada célula de mi cuerpo
respondiera a tu nombre.

El simple hecho de imaginar
en qué estarás pensando
me provoca un cortocircuito:
brazos, pecho, panza,
hasta un hormigueo tibio en la nuca.

Es un sobrecalentamiento,
como si me subiera fiebre.
La piel erizada confirma el síntoma,
ese “chucho de frío” que aparece
cuando algo te atraviesa de verdad.

Si lo explicara médicamente,
diría que me enfermaste.
Aunque, por ahora,
no me dejás de cama…

Y si algún día lo hacés,
que seas vos a mi lado,
suministrándome el antídoto
en forma de abrazo.




NORMDEN
06-06-2026
San Luis, Argentina.
Necesitamos de una buena compañía.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba