artemio lupin
Poeta recién llegado
Estatico estandarte magenta
cubre con su paño palpable
la cúspide pasada por bayoneta
La cúspide soterrada el subsuelo celeste
todos son al unísono como verdes sones
de zafarrancho
Toda esa materia
Toda esa materia era lenta pesada pecaminosa
todo esa exactitud bamboleante sacaba piedras
de los muros
depositaba instantes y mas instantes en
un impercedero poliedro
Yo no digo que aquello sea cierto
ni que la obscura matriz de los montes esté realmente ahí
ni que el color de todo techo sea el mismo en todos lados,
pero atención, observad: Toda luz dadme en fuga
toda sal dadme en voces verdes
no me contento con andar sacando piedras del río
No me confundo con extraños toneles
penetro en las galerías hasta mezclarme con el olor a azufre
y no siento nada sino visiones
imagenes borradas
figuras translúcidas proyectadas en una cabeza gigantea
Dónde podré encontrar tanta tanta sombra
qué larga escalera y qué escaso el tiempo verde de los sauces
dónde está entonces el estandarte
olvidado el pabellón perdido el penacho partido
dónde a que hora de que lado del mar o de la noche
Aquí muy junto a mí, árbol adentro,
penetrad en el corazón del magnolio
y por fin podréis verme.
cubre con su paño palpable
la cúspide pasada por bayoneta
La cúspide soterrada el subsuelo celeste
todos son al unísono como verdes sones
de zafarrancho
Toda esa materia
Toda esa materia era lenta pesada pecaminosa
todo esa exactitud bamboleante sacaba piedras
de los muros
depositaba instantes y mas instantes en
un impercedero poliedro
Yo no digo que aquello sea cierto
ni que la obscura matriz de los montes esté realmente ahí
ni que el color de todo techo sea el mismo en todos lados,
pero atención, observad: Toda luz dadme en fuga
toda sal dadme en voces verdes
no me contento con andar sacando piedras del río
No me confundo con extraños toneles
penetro en las galerías hasta mezclarme con el olor a azufre
y no siento nada sino visiones
imagenes borradas
figuras translúcidas proyectadas en una cabeza gigantea
Dónde podré encontrar tanta tanta sombra
qué larga escalera y qué escaso el tiempo verde de los sauces
dónde está entonces el estandarte
olvidado el pabellón perdido el penacho partido
dónde a que hora de que lado del mar o de la noche
Aquí muy junto a mí, árbol adentro,
penetrad en el corazón del magnolio
y por fin podréis verme.