pichisan
Poeta recién llegado

El sol comenzó a asomarse en el horizonte, imponente, inmenso, magnifico.
El manto de los rayos dorados cubrió el campo dando vida al verdor natural del entorno.
Los pitirres despertaron y regalaron su canto al alba, el zorzal, la reinita y el ruiseñor hicieron coro a aquel cantar.
La brisa refresco la mañana, los arboles danzaron a su paso.
Una guaragua adorno el cielo en su vuelo, y las nubes eran perfectas en su paso.
Las flores esparcieron su aroma por todos lados y las abejas recolectaron el néctar para su miel.
Casi perfecto era aquel día, casi perfecto como si fuera soñado.
Solo faltaba el jibaro que un día se marcho, solo faltaba el hombre que amaba mas que nadie aquella tierra de encanto.