Guillaume Lavieville
Poeta recién llegado
Como baila el alga marina
agitada por las fibras negras
del mar profundo y misterioso,
baila el aliento de la montaña
entibiado por un sol condenado,
arrojado a la llanura prepotente
por la boca de los años;
baila el aliento de la montaña
acariciado por el trigo lechoso
como baila el fruto podrido
que desciende a la roca;
baila el aliento de la montaña
y bailo yo junto a él,
en frenesí bailamos como hermanos,
silbamos al ocaso,
pero atrapados en el cristal de la noche
morimos sobre la verde pradera.
G.L.
agitada por las fibras negras
del mar profundo y misterioso,
baila el aliento de la montaña
entibiado por un sol condenado,
arrojado a la llanura prepotente
por la boca de los años;
baila el aliento de la montaña
acariciado por el trigo lechoso
como baila el fruto podrido
que desciende a la roca;
baila el aliento de la montaña
y bailo yo junto a él,
en frenesí bailamos como hermanos,
silbamos al ocaso,
pero atrapados en el cristal de la noche
morimos sobre la verde pradera.
G.L.