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El ahorcado (Romance de ciegos)

azulalfilrojo

Poeta que considera el portal su segunda casa
Agarrado a los barrotes
del tragaluz de la celda,
contemplando la mañana
que con el sol se presenta,
repasa toda su vida
-al menos la que recuerda-
reviviendo aquellos crímenes
que disfrazados de gesta,
cometió de forma impía
sin compasiones ni penas.
El sonido de unos pasos
-embotadas van las piernas-
que llegan del corredor,
poco a poco se incrementa,
y de repente enmudece
al par que se abre la puerta
y dos guardas –migueletes-
y el cura de alguna aldea
que con la Biblia en las manos
un vía crucis empieza,
le indican que es ya la hora
de cumplir con su condena.
Escoltado por la guardia
y el clérigo a la cabeza,
en un desfile macabro
sale al patio la cuarteta.
El redoble de un tambor,
el llanto de las trompetas
y el sonido de un clarín
ponen música a la escena,
cuya imagen principal
son dos filas de escopetas
que flanquean un pasillo
-no más ancho que una mesa-
y acaban en el tablado
donde el verdugo le espera.
Y allí, presidiendo el cuadro,
con infernal altiveza,
azotado por el viento,
como heráldica bandera
que con redondo blasón
a la muerte representa,
prendido del vil madero
que al cadalso lo sujeta;
pende el nudo de la soga
que amarrará su cabeza.
Y a cada paso que da,
que poco a poco le acerca
al fatídico final;
siente pesadas las piernas,
y no sabe si es el barro
que se apelmaza en las suelas,
o ya no queda ni sangre
que le recorra las venas.
Y al llegar ante el patíbulo,
al subir las escaleras
que conducen al umbral
de su vida en esta tierra;
impávido, mira al cielo
en busca de alguna seña
-o tal vez de algún milagro-
y lo único que encuentra
es una negra capucha
que la mirada le ciega,
y el tacto frío y rugoso
de la mortífera cuerda.
 
Última edición:
Wuauu !! Se me han puesto los vellos de punta, lo has descrito magistralmente amigo, fluye de maravilla, y muy descriptivo. Super melódico. Abrazos mil Azulalfilrojo
 
Agarrado a los barrotes
del tragaluz de la celda,
contemplando la mañana
que con el sol se presenta,
repasa toda su vida
-al menos la que recuerda-
reviviendo aquellos crímenes
que disfrazados de gesta,
cometió de forma impía
sin compasiones ni penas.
El sonido de unos pasos
-embotadas van las piernas-
que llegan del corredor,
poco a poco se incrementa,
y de repente enmudece
al par que se abre la puerta
y dos guardas –migueletes-
flanqueando al capellán (*)
que con la Biblia en las manos
un vía crucis empieza,
le indican que es ya la hora
de cumplir con su condena.
Escoltado por la guardia
con el cura a la cabeza,
en un desfile macabro
sale al patio la cuarteta.
El redoble de un tambor,
el llanto de las trompetas
y el sonido de un clarín
ponen música a la escena,
cuya imagen principal
son dos filas de escopetas
que flanquean un pasillo
-no más ancho que una mesa-
y acaban en el tablado
donde el verdugo le espera.
Y allí, presidiendo el cuadro,
con infernal altiveza,
azotado por el viento,
como heráldica bandera
que con redondo blasón
a la muerte representa,
prendido del vil madero
que al cadalso lo sujeta;
pende el nudo de la soga
que amarrará su cabeza.
Y a cada paso que da,
que poco a poco le acerca
al fatídico final;
siente pesadas las piernas,
y no sabe si es el barro
que se apelmaza en las suelas,
o ya no queda ni sangre
que le recorra las venas.
Y al llegar ante el patíbulo,
al subir las escaleras
que conducen al umbral
de su vida en esta tierra;
impávido, mira al cielo
buscando alguna señal (*)
-o tal vez algún milagro-
y lo único que encuentra
es una negra capucha
que la mirada le ciega,
y el tacto frío y rugoso
de la mortífera cuerda.

Muy bueno este dramático romance, estimado azulalfilrojo,
pero tiene dos perlitas y es que las rimas (á), no son asonantes de las rimas (e-a);
por lo tanto, en los dos versos marcados (*), lo debes corregir;
por ahora NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Muy bueno este dramático romance, estimado azulalfilrojo,
pero tiene dos perlitas y es que las rimas (á), no son asonantes de las rimas (e-a);
por lo tanto, en los dos versos marcados (*), lo debes corregir;
por ahora NO APTO;
un saludo cordial,
edelabarra

Gracias maestro por concedernos tu tiempo y por corregir nuestros errores, lo cierto es que creía que era completamente lícito, mea culpa, ya he aprendido algo más. Gracias de nuevo.
Creo que ya está solucionado. Un saludo.
 
Muy bueno el romance compañero!

el ojo por ojo diente por diente no vale; es macabro que países que presumen de democráticos mantengan aún en sus leyes la pena capital.

Me gustó especialmente como intercalaste tramos prosaicos, con lenguaje poético de altos vuelos.

Un saludo, y estrellas.
 
Agarrado a los barrotes
del tragaluz de la celda,
contemplando la mañana
que con el sol se presenta,
repasa toda su vida
-al menos la que recuerda-
reviviendo aquellos crímenes
que disfrazados de gesta,
cometió de forma impía
sin compasiones ni penas.
El sonido de unos pasos
-embotadas van las piernas-
que llegan del corredor,
poco a poco se incrementa,
y de repente enmudece
al par que se abre la puerta
y dos guardas –migueletes-
y el cura de alguna aldea
que con la Biblia en las manos
un vía crucis empieza,
le indican que es ya la hora
de cumplir con su condena.
Escoltado por la guardia
y el clérigo a la cabeza,
en un desfile macabro
sale al patio la cuarteta.
El redoble de un tambor,
el llanto de las trompetas
y el sonido de un clarín
ponen música a la escena,
cuya imagen principal
son dos filas de escopetas
que flanquean un pasillo
-no más ancho que una mesa-
y acaban en el tablado
donde el verdugo le espera.
Y allí, presidiendo el cuadro,
con infernal altiveza,
azotado por el viento,
como heráldica bandera
que con redondo blasón
a la muerte representa,
prendido del vil madero
que al cadalso lo sujeta;
pende el nudo de la soga
que amarrará su cabeza.
Y a cada paso que da,
que poco a poco le acerca
al fatídico final;
siente pesadas las piernas,
y no sabe si es el barro
que se apelmaza en las suelas,
o ya no queda ni sangre
que le recorra las venas.
Y al llegar ante el patíbulo,
al subir las escaleras
que conducen al umbral
de su vida en esta tierra;
impávido, mira al cielo
en busca de alguna seña
-o tal vez de algún milagro-
y lo único que encuentra
es una negra capucha
que la mirada le ciega,
y el tacto frío y rugoso
de la mortífera cuerda.

Ha quedado excelente este romance, estimado azulalfilrojo,
tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
alicia Pérez Hernández;4122634 dijo:
escalofriantes versos,
una sentida pena cuando buscas en el cielo quien menore tu pena,
pero tu fin esta determinado,
saludostodos con mis carinos desde siempre!!
cuidate corazon!!! saludos (dejo rep)
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-de-amor/419157-poeta-corazon-a-alicia-perez-hernandez.html

Si desesperante, una sensación de fría impotencia, muy desagradable. Gracias por acercarte a mi casa alicia, siempre un placer verte por ella.
Besos y abrazos wapa poetisa.
 
Tremenda historia en versos, amigo querido, muy bien elaborada.
Gracias por compartir, recibe mis abrazos y estrellas todas.

Muchas gracias amigo, agradezco tu comentario: "muy bien elaborada" porque fue muy laboriosa, te lo aseguro. Un placer verte por mi casa.
Saludos,poeta.
 
Muy bueno el romance compañero!

el ojo por ojo diente por diente no vale; es macabro que países que presumen de democráticos mantengan aún en sus leyes la pena capital.

Me gustó especialmente como intercalaste tramos prosaicos, con lenguaje poético de altos vuelos.

Un saludo, y estrellas.

Me costó decidirme a hacerlo, aunque sonaba bien no sabía si desvituaría el espíritu del romance, pero me puse a leer unos cuantos del romancero viejo y era completamente lícito, incluso el intercalar conversaciones. Me alegra tu visita y me halaga el comentario, amigo, gracias.
Saludos poeta.
 
Ufff, José María; por momentos he sido trnasportado a una plaza medieval, donde el ciego a golpe de tablilla trova tu fantástico Romance, mientras el lazarillo se entretiene dandole migas de pan a los gorriones.
Extraordinario trabajo, una obra para recordar sin duda.
Te felicíto y te deseo lo mejor.
Un abrazo.
 
Ufff, José María; por momentos he sido trnasportado a una plaza medieval, donde el ciego a golpe de tablilla trova tu fantástico Romance, mientras el lazarillo se entretiene dandole migas de pan a los gorriones.
Extraordinario trabajo, una obra para recordar sin duda.
Te felicíto y te deseo lo mejor.
Un abrazo.

Gracias Luis amigo, me complace mucho que te agradara la lectura y por un momento te transportara a otros lejanos lugares.
Abrazos, poeta.
 
Mi querido amigo, tu romance es todo un deleite
para los sentidos.
Sin duda, quien mal anda mal acaba.
Digno sin duda de ser cantado
por el genial y mítico Joaquín Díaz.
Gracias, estrellas y un abrazo.
 
Mi querido amigo, tu romance es todo un deleite
para los sentidos.
Sin duda, quien mal anda mal acaba.
Digno sin duda de ser cantado
por el genial y mítico Joaquín Díaz.
Gracias, estrellas y un abrazo.

Gracias Eladio por tu visita y tu agradable comentario. Me alegra que haya sido de tu agrado.
Abrazos, poeta.
 
Bello es poco para esta obra, pero tu trabajo es magistral! Te felicito por tu obra, te dejo todos los honores.


Gracias por tu comentario Nancy, y perdona el retraso, pero este foro está cerrado en la fase de votación.
Agradecido de tu visita y feliz por tu valoración, amiga.
Besos y abrazos wapa poetisa.
 
Agarrado a los barrotes
del tragaluz de la celda,
contemplando la mañana
que con el sol se presenta,
repasa toda su vida
-al menos la que recuerda-
reviviendo aquellos crímenes
que disfrazados de gesta,
cometió de forma impía
sin compasiones ni penas.
El sonido de unos pasos
-embotadas van las piernas-
que llegan del corredor,
poco a poco se incrementa,
y de repente enmudece
al par que se abre la puerta
y dos guardas –migueletes-
y el cura de alguna aldea
que con la Biblia en las manos
un vía crucis empieza,
le indican que es ya la hora
de cumplir con su condena.
Escoltado por la guardia
y el clérigo a la cabeza,
en un desfile macabro
sale al patio la cuarteta.
El redoble de un tambor,
el llanto de las trompetas
y el sonido de un clarín
ponen música a la escena,
cuya imagen principal
son dos filas de escopetas
que flanquean un pasillo
-no más ancho que una mesa-
y acaban en el tablado
donde el verdugo le espera.
Y allí, presidiendo el cuadro,
con infernal altiveza,
azotado por el viento,
como heráldica bandera
que con redondo blasón
a la muerte representa,
prendido del vil madero
que al cadalso lo sujeta;
pende el nudo de la soga
que amarrará su cabeza.
Y a cada paso que da,
que poco a poco le acerca
al fatídico final;
siente pesadas las piernas,
y no sabe si es el barro
que se apelmaza en las suelas,
o ya no queda ni sangre
que le recorra las venas.
Y al llegar ante el patíbulo,
al subir las escaleras
que conducen al umbral
de su vida en esta tierra;
impávido, mira al cielo
en busca de alguna seña
-o tal vez de algún milagro-
y lo único que encuentra
es una negra capucha
que la mirada le ciega,
y el tacto frío y rugoso
de la mortífera cuerda.


alucinante el tacto frío, grato leerte, mil besos
 

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