El abuelo.

LOLA PEREZ

Poeta veterano en el portal
El abuelo



EL_ABUELO.jpg




Sentado a la puerta de su casa, con la gorrilla ajustada en su cabeza,
el abuelo entretenía el tiempo en el ir y venir del gentío.


Como era un hombre muy afable, no le faltaba con quien conversar.


Había un zagal en el pueblo, que le gustaba hacerle rabiar, no está bien Fernando
-le decía su mamá- el señor Matías es mayor y se merece un respeto.


El niño-que mucho no escuchaba- solo pensaba en la siguiente fechoría.


Un día, cuando el señor Matías estaba descuidado Fernando lanzo su pelota,
pensó asustarle, pero... con tan mala suerte que la pelota le dio en la cabeza,
Matías cayo al suelo, el niño, se asusto.


A Matías se le llevo una ambulancia, Fernando se puso a llorar, estaba triste,
no pensó nunca en las consecuencias de sus aptos.


Al atardecer regreso Matías con un vendaje en la cabeza,
las consecuencias no fueron tan graves como en un principio parecían.


Fernando no salio de casa en toda la tarde, solo hacia que pensar en lo ocurrido.


A la mañana siguiente Fernando no sabía como hacer para pasar a ver al abuelo,
que sentado como de costumbre estaba en la puerta de su casa.


Era difícil el encuentro, más no lo pensó dos veces y al verlo y con mucho respeto
entre sus brazos sollozando le pidió perdón.


Fernando estaba verdaderamente arrepentido por sus acciones y le prometió a Matías que en lo sucesivo, pensaría antes de actuar, el zagal se sintió muy mal con lo ocurrido.



Matías y Fernando se hicieron grandes amigos y el niño en cuanto disponía de tiempo libre
se sentaba con el abuelo-así es como en el pueblo le llaman- lo pasaba muy bien escuchando cuentos y narraciones que Matías le brindaba.


Lola Pérez
13 de octubre

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El abuelo



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Sentado a la puerta de su casa, con la gorrilla ajustada en su cabeza,
el abuelo entretenía el tiempo en el ir y venir del gentío.


Como era un hombre muy afable, no le faltaba con quien conversar.


Había un zagal en el pueblo, que le gustaba hacerle rabiar, no está bien Fernando
-le decía su mamá- el señor Matías es mayor y se merece un respeto.


El niño-que mucho no escuchaba- solo pensaba en la siguiente fechoría.


Un día, cuando el señor Matías estaba descuidado Fernando lanzo su pelota,
pensó asustarle, pero... con tan mala suerte que la pelota le dio en la cabeza,
Matías cayo al suelo, el niño, se asusto.


A Matías se le llevo una ambulancia, Fernando se puso a llorar, estaba triste,
no pensó nunca en las consecuencias de sus aptos.


Al atardecer regreso Matías con un vendaje en la cabeza,
las consecuencias no fueron tan graves como en un principio parecían.


Fernando no salio de casa en toda la tarde, solo hacia que pensar en lo ocurrido.


A la mañana siguiente Fernando no sabía como hacer para pasar a ver al abuelo,
que sentado como de costumbre estaba en la puerta de su casa.


Era difícil el encuentro, más no lo pensó dos veces y al verlo y con mucho respeto
entre sus brazos sollozando le pidió perdón.


Fernando estaba verdaderamente arrepentido por sus acciones y le prometió a Matías que en lo sucesivo, pensaría antes de actuar, el zagal se sintió muy mal con lo ocurrido.



Matías y Fernando se hicieron grandes amigos y el niño en cuanto disponía de tiempo libre
se sentaba con el abuelo-así es como en el pueblo le llaman- lo pasaba muy bien escuchando cuentos y narraciones que Matías le brindaba.


Lola Pérez
13 de octubre


Tan precioso, como tu
Enhorabuena, Lola. Toda la composición, es una joya.
Un abrazo y todas las estrellas.
Rosario
 
que emocionante Lola, que bueno Fernando reaccionó así, seguro que habrá disfrutados de hermosos relatos que solo los abuelos saben contar.
y si ...me acordé de papá y mis hijos...
besooooooooooooooooooooooooteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesssssssss
 
que emocionante Lola, que bueno Fernando reaccionó así, seguro que habrá disfrutados de hermosos relatos que solo los abuelos saben contar.
y si ...me acordé de papá y mis hijos...
besooooooooooooooooooooooooteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesssssssss
Marce eres un cielo, casi no tengo tiempo de pasar por tu rincón y sin embargo tu no fallas en el mío, gracias amigaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Te quiero.
 
El abuelo




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Sentado a la puerta de su casa, con la gorrilla ajustada en su cabeza,
el abuelo entretenía el tiempo en el ir y venir del gentío.


Como era un hombre muy afable, no le faltaba con quien conversar.


Había un zagal en el pueblo, que le gustaba hacerle rabiar, no está bien Fernando
-le decía su mamá- el señor Matías es mayor y se merece un respeto.


El niño-que mucho no escuchaba- solo pensaba en la siguiente fechoría.


Un día, cuando el señor Matías estaba descuidado Fernando lanzo su pelota,
pensó asustarle, pero... con tan mala suerte que la pelota le dio en la cabeza,
Matías cayo al suelo, el niño, se asusto.


A Matías se le llevo una ambulancia, Fernando se puso a llorar, estaba triste,
no pensó nunca en las consecuencias de sus aptos.


Al atardecer regreso Matías con un vendaje en la cabeza,
las consecuencias no fueron tan graves como en un principio parecían.


Fernando no salio de casa en toda la tarde, solo hacia que pensar en lo ocurrido.


A la mañana siguiente Fernando no sabía como hacer para pasar a ver al abuelo,
que sentado como de costumbre estaba en la puerta de su casa.


Era difícil el encuentro, más no lo pensó dos veces y al verlo y con mucho respeto
entre sus brazos sollozando le pidió perdón.


Fernando estaba verdaderamente arrepentido por sus acciones y le prometió a Matías que en lo sucesivo, pensaría antes de actuar, el zagal se sintió muy mal con lo ocurrido.



Matías y Fernando se hicieron grandes amigos y el niño en cuanto disponía de tiempo libre
se sentaba con el abuelo-así es como en el pueblo le llaman- lo pasaba muy bien escuchando cuentos y narraciones que Matías le brindaba.


Lola Pérez
13 de octubre





Entrañable, me ha gustado y por ello, mis estrellas para ti.
Un abrazo Lola.
 
La presencia un abuelo es un tesoro que todo niño debería tener y al hacerse mayor acordarse de las historias que le contaba. Este cuento me recuerda a mi abuelo que murió siendo yo muy pequeña pero no se me olvidan sus relatos y el cariño que profesaba a sus nietos. Gracias Lola por compartir. Besos y mis estrellas.
 
La presencia un abuelo es un tesoro que todo niño debería tener y al hacerse mayor acordarse de las historias que le contaba. Este cuento me recuerda a mi abuelo que murió siendo yo muy pequeña pero no se me olvidan sus relatos y el cariño que profesaba a sus nietos. Gracias Lola por compartir. Besos y mis estrellas.

Gracias por tu bello comentario, ya lo creo para mi particularmente
mi abuela fue algo muy especial, a los abuelos barones no les llegue a conocer y fue una lastima, me parecen muy importantes en la vida de los niños.
Abrazos grandes para ti amiga.
 
Bello y aleccionador escrito,siempre es un placer pasar por tus letras mi querida Lola,besotes para ti y estrellas a tu obra.
 
Bonita historia con ese mensaje humano y tierno en la cuchilla de doble filo de fernandito...
Gracias Lola por ayudarnos a dormir mejor.
Estrellas y abrazos.
Vidal
 
Bonita historia con ese mensaje humano y tierno en la cuchilla de doble filo de fernandito...
Gracias Lola por ayudarnos a dormir mejor.
Estrellas y abrazos.
Vidal

Muchas gracias Vidal por estar merodeando por mi rincón, bueno...
siempre puedes encontrar algo que valga la pena ¿Oqué?
Besazos.
 
El abuelo


EL_ABUELO.jpg




Sentado a la puerta de su casa, con la gorrilla ajustada en su cabeza,
el abuelo entretenía el tiempo en el ir y venir del gentío.

Como era un hombre muy afable, no le faltaba con quien conversar.

Había un zagal en el pueblo, que le gustaba hacerle rabiar, no está bien Fernando
-le decía su mamá- el señor Matías es mayor y se merece un respeto.

El niño-que mucho no escuchaba- solo pensaba en la siguiente fechoría.

Un día, cuando el señor Matías estaba descuidado Fernando lanzo su pelota,
pensó asustarle, pero... con tan mala suerte que la pelota le dio en la cabeza,
Matías cayo al suelo, el niño, se asusto.

A Matías se le llevo una ambulancia, Fernando se puso a llorar, estaba triste,
no pensó nunca en las consecuencias de sus aptos.

Al atardecer regreso Matías con un vendaje en la cabeza,
las consecuencias no fueron tan graves como en un principio parecían.

Fernando no salio de casa en toda la tarde, solo hacia que pensar en lo ocurrido.

A la mañana siguiente Fernando no sabía como hacer para pasar a ver al abuelo,
que sentado como de costumbre estaba en la puerta de su casa.

Era difícil el encuentro, más no lo pensó dos veces y al verlo y con mucho respeto
entre sus brazos sollozando le pidió perdón.

Fernando estaba verdaderamente arrepentido por sus acciones y le prometió a Matías que en lo sucesivo, pensaría antes de actuar, el zagal se sintió muy mal con lo ocurrido.


Matías y Fernando se hicieron grandes amigos y el niño en cuanto disponía de tiempo libre
se sentaba con el abuelo-así es como en el pueblo le llaman- lo pasaba muy bien escuchando cuentos y narraciones que Matías le brindaba.

Lola Pérez
13 de octubre



Lola, mas que cuento es un mensaje para reflexionar cualquiera podemos ser el abuelo o habra quen sea el zagal, besos y abrazos
 
alicia Pérez Hernández;2965865 dijo:
Lola, mas que cuento es un mensaje para reflexionar cualquiera podemos ser el abuelo o habra quen sea el zagal, besos y abrazos
Gracias Alicia querida, creo que nos viene bien a todos reflexionar,
a chicos y a grandes ¿no crees?
Abrazos calidos para ti amiga.
 

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