Sigo el sendero de la nostalgia que aniquila la sombra de mi destino y alimenta el pasado confuso de mi corazón, donde solo estuviste tu, junto a la morada de aquel extraño sentimiento que vivió en las profundidades de mi marchita alma, extinguiéndose en los pasillos de la rutina
la maldita que me unió y me parto de ti, dejando en este nefasto cadáver un vacío lleno de lagrimas y nostalgia de lo no vivido pero si muerto por lo errores de la inmadurez y el veneno tardío de la esperanza inexplicable que se esconde en los rincones de la soledad, acompañada por los nórdicos espectros de tu memoria perdida en las caricias suicidadas que no se encontraron con nuestros cuerpos, perdiéndose así, en el exilio de la oscuridad derramada sobre las huellas de los instantes sublimes de aquello que pensamos vivir en las pesadillas de esta realidad, y que hoy no es mas que el deseo fatídico de una ilusión olvidada sobre las ruinas del silencio perdido en los llantos amargos de los ángeles del infierno que carcomen día a día las sobras dejadas por nuestra funesta historia, que no encontró mejor cura para su mal que la muerte