Dos mil noches después
el susurro de tu palabra
me toca desde adentro
donde todavía siento.
Y soñé que el cielo
era nuestro techo
Y el recién cortado pasto
el refugio de nuestros cuerpos.
Nuestra casa hecha de arena
se desbarata entre mis dedos,
se la lleva aquel cálido mar.
Un mar de recuerdos.
Dos mil noches después
sigo siendo tu gato herido,
aún sigo vagando por ahí,
en los tristes escondrijos
donde te prometí...
el susurro de tu palabra
me toca desde adentro
donde todavía siento.
Y soñé que el cielo
era nuestro techo
Y el recién cortado pasto
el refugio de nuestros cuerpos.
Nuestra casa hecha de arena
se desbarata entre mis dedos,
se la lleva aquel cálido mar.
Un mar de recuerdos.
Dos mil noches después
sigo siendo tu gato herido,
aún sigo vagando por ahí,
en los tristes escondrijos
donde te prometí...