constantine
Poeta recién llegado
Don Severino, hombre sombrío,
de pocas palabras y de labios
finos,
de rostro espectral y muy frió.
Solía vestir elegante,
traje gris, sombrero de pluma
y sus manos cubiertas
cada una con finos guantes.
Dicen que se enamoro
de una cualquiera.
A mi me contó que era una dama
y que con ella conoció el amor
por vez primera.
Dicen que la conoció en un
vulgar burdel,
y que lo hizo adicto al vino.
A mi me contó que
de entre todas la mujeres, ella
sabía a miel y que con ella
conoció el fulgor divino.
Don Severino un día
amaneció tendido en el suelo
con una navaja que le atravesaba
el pecho.
Dicen que fue el amante
de la cualquiera.
Poco antes de morir, me contó
que no era mala, que era
una doncella, pero que la suerte,
a veces es una perra.
de pocas palabras y de labios
finos,
de rostro espectral y muy frió.
Solía vestir elegante,
traje gris, sombrero de pluma
y sus manos cubiertas
cada una con finos guantes.
Dicen que se enamoro
de una cualquiera.
A mi me contó que era una dama
y que con ella conoció el amor
por vez primera.
Dicen que la conoció en un
vulgar burdel,
y que lo hizo adicto al vino.
A mi me contó que
de entre todas la mujeres, ella
sabía a miel y que con ella
conoció el fulgor divino.
Don Severino un día
amaneció tendido en el suelo
con una navaja que le atravesaba
el pecho.
Dicen que fue el amante
de la cualquiera.
Poco antes de morir, me contó
que no era mala, que era
una doncella, pero que la suerte,
a veces es una perra.