ana karenina
Poeta recién llegado
Cuántas noches te habré pensado, claro y luminoso,
como una luz blanca en mis oscuros desvaríos,
y tu resplandor me ha cautivado y mortificado
abandonándome después a las sombras que habito.
Cuántas veces te habré adorado, con el corazón ardiente,
devoción ciega y temor, como a un dios de hielo,
que bajo mi tacto se funde ante mi mirada impotente,
por el que todo sacrifico y sigo esperando el cielo.
como una luz blanca en mis oscuros desvaríos,
y tu resplandor me ha cautivado y mortificado
abandonándome después a las sombras que habito.
Cuántas veces te habré adorado, con el corazón ardiente,
devoción ciega y temor, como a un dios de hielo,
que bajo mi tacto se funde ante mi mirada impotente,
por el que todo sacrifico y sigo esperando el cielo.
Última edición:
::