Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Buscando una luz en mi palacio de cristal
Encontré tus pies desnudos y helados.
No hay partida, no hay futuro para los que luchan a mi lado.
Pero cerré las trincheras anidado en tus manos
Y nunca le siguieron dos puntos al punto y final.
Las aves migratorias vuelan sin saber dónde van
Y siempre que escuecen mis heridas
cuando se cruzan con la realidad
busco tus pies desnudos y helados
para en ellos anidar.
Rezando a cualquier dios que me quisiera escuchar
Encontré tus pies desnudos y helados.
No hay mañana, no hay pasado, para dos cuerpos desangelados.
Pero maté a mi silencio con tu bala en mi costado.
Y nunca le siguieron dos puntos al punto y final.
No duelen las aves de paso que se marchan sin matar
Y siempre que sangran mis heridas
En la avenida de la realidad
Busco tu cuerpo desnudo y helados
Para en él anidar
Encontré tus pies desnudos y helados.
No hay partida, no hay futuro para los que luchan a mi lado.
Pero cerré las trincheras anidado en tus manos
Y nunca le siguieron dos puntos al punto y final.
Las aves migratorias vuelan sin saber dónde van
Y siempre que escuecen mis heridas
cuando se cruzan con la realidad
busco tus pies desnudos y helados
para en ellos anidar.
Rezando a cualquier dios que me quisiera escuchar
Encontré tus pies desnudos y helados.
No hay mañana, no hay pasado, para dos cuerpos desangelados.
Pero maté a mi silencio con tu bala en mi costado.
Y nunca le siguieron dos puntos al punto y final.
No duelen las aves de paso que se marchan sin matar
Y siempre que sangran mis heridas
En la avenida de la realidad
Busco tu cuerpo desnudo y helados
Para en él anidar