Camy
Camelia Miranda
Con un delirio celotípico
las alucinaciones nublaron mi sentir;
fantasmas que azuzaban
mis utópicas querencias
y sin saber,
el alelo que habitaba
en mí, desde que soy.
Presión y grietas en mis venas,
atrofia difusa
que recorrió mi existir;
parafasias y circunloquios,
ideas extraviadas
en mi verbosidad de amiga,
desesperación en mi lengua.
No me reconocía;
flemática y cabizbaja
buscando aliento en el suelo
y en medio de mis crisis miclonias,
se me perdía el botón de mi blusa.
Busqué horizontes
en medio de las tinieblas;
mis manos hojeaban
las amarillas páginas de mi árbol;
ahogué mi impotencia,
despunté mis temores
y cabalgué hacia mi verdad.
El miedo ya no habita en mí,
mis manos todavía temblorosas
pintan mi vida;
mis caminos oscuros quedaron atrás,
los hilos de las drogas
alivian mi peso,
una parte de mí se perdió en la nada
y la otra,
me dice aún quien soy.
Saboreo un café,
vivo para decirlo
antes que se me olvide
y si muero, qué más da,
ya no hay más sorpresas.
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A mi presente amiga, que aún no se ha ido y que a veces puede contarlo
...Extensible a tantas mujeres que padecen este mal irreversible
(Abril 05, 2008)
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