Desde la ciudad que escondió al sol (Mexicali, Baja california, Mexico)
En un recóndito lugar de por ahí
de la inmensa telaraña de hilado negro,
apenas se acomodan pequeñas jaulitas
donde descansa el pie del obrero
y cocina bistec la mujer.
Encadenadas a candado y perro
para que no se escapen de sus deudas,
donde se cuelga lo prudente en el ropero
y el mono es tal cual es.
El yerto río prieto
desayuna anomia a las doce,
con el tórrido sol de verano
cocina al rico y al pobre
sazonados de estrés y groserías,
y demás peatones en su orbe
y en la noche cena la portada
de los periódicos de mañana:
Pum!
navega un barco de plomo
en las entrañas de un ciudadano
Pum!
late el corazón de su madre
al tenerlo entre sus tristes manos.
También sorprende a enamorados,
y algunos huevones,
a locos, a vagabundos,
y a viejitos chiflando canciones.
Sinapsis de drogas,
oferta de vaginas,
cáncer social,
comal de hombres,
drenaje de sueños
y de fetos y cerveza con vómito,
tierra libre-alquilada,
noviazgos autómatas,
vientres predestinadas,
lunares de sangre,
paredes tatuadas,
aceras color basura,
testigos de Jehová,
perros cobijados en tortillas,
navajas cobijadas de cholos,
estupidez simbiótica,
nalgas féminas quemándose
por igníferos ojos lascivos,
niños dejando de ser niños y sus
ojos grávidos de secretos,
piel escondiendo misterios.
¿Qué novedades habrá en el infierno?
¿Qué novedades habrá en el pausado y silencioso féretro?
nada bueno,
nada bueno.