Sergio Qper
Poeta recién llegado
Me querés muerto
para que no viva en mí razón para continuar,
para salir ileso de la guerra,
para culpar a otros de tus culpas.
A cada vez más la rutinaria elección de amarte me ahoga,
la reiterada y recíproca batalla se enfrenta en el campo
aniquilando los espacios donde aún te escondías.
Y me das muerte:
un homicidio de adioses y deleites
de un rescoldo amante que amaba.
Sin embargo, la sombra de sí mismo
no basta para sostenerme la esperanza.
La incomplacencia que soy para tu vida
no hace de la mía lo placentera que solía,
felicidad momentánea que se esfumó como el efecto de una droga.
¿Y si esta vez no quiero más esta adicción?
Quizá de pronto soy capaz
y no desee más de tus besos la toxina
que me ata y consagra a tu cuerpo.
Y así se desploma un cuerpo inerte.
Sin vida,
sin amor,
sin pasión.
Capadas, incontinuas, absurdas,
esporádicas:
Dependientes.
para que no viva en mí razón para continuar,
para salir ileso de la guerra,
para culpar a otros de tus culpas.
A cada vez más la rutinaria elección de amarte me ahoga,
la reiterada y recíproca batalla se enfrenta en el campo
aniquilando los espacios donde aún te escondías.
Y me das muerte:
un homicidio de adioses y deleites
de un rescoldo amante que amaba.
Sin embargo, la sombra de sí mismo
no basta para sostenerme la esperanza.
La incomplacencia que soy para tu vida
no hace de la mía lo placentera que solía,
felicidad momentánea que se esfumó como el efecto de una droga.
¿Y si esta vez no quiero más esta adicción?
Quizá de pronto soy capaz
y no desee más de tus besos la toxina
que me ata y consagra a tu cuerpo.
Y así se desploma un cuerpo inerte.
Sin vida,
sin amor,
sin pasión.
Capadas, incontinuas, absurdas,
esporádicas:
Dependientes.