Muy bien mi querida Any, veo que has puesto (como decimos aquí en Perú) "el dedo en la llaga".
El tema de las violaciones a menores de edad, justamente está siendo tratado por los políticos peruanos pues se buscar implementar la pena de muerte para dichas personas. Ahora bien, es un tema delicadísimo y habríamos de hablar sobre varios puntos, pero voy a tratar de dar una opinión concreta respecto de esta situación.
La realidad mundial nos dice que cada día aumenta más el número de violaciones a menores, los cuales no solo deben soportar la humillación que eso provoca, sino los subsecuentes problemas físicos y psicológicos; lo grave es que a pesar del endurecimiento de las leyes, estas no parecen ser efectivas, en vista de que siempre existirá la colisión entre las mismas, pues se han detectado dos posiciones bien marcadas: aquellos que defienden los derechos del menor y aquellos que defienden los derechos del violador (no hay que olvidarnos que por más violador que sea no deja de tener derechos).
Ahora bien, el punto es que la solución que busca la mayoría de las personas es la más fácil: implementar la pena de muerte para dichas personas. Y digo la más fácil porque aquí se aplica el famoso refrán que dice: "muerto el perro, muerta la rabia". Sin embargo habría que analizar todo un trasfondo. La psicología criminal antigua desarrollada por Lombroso nos dice que el criminal no se hace, sino nace. ¿Será eso cierto? Al parecer en estos casos, y en virtud de algunos estudios científicos realizados, los violadores son personas que nunca podrán resocializarse, pues se ha detectado que siempre serán propensos a cometer el mismo delito una vez fuera de las cárceles. No se da en todos los casos, claro, pero sí en la mayoría.
Lo que habría que estudiarse más a fondo es si realmente es imposible resocializarse a un delincuente de este tipo, pues no hay que olvidar que uno de los fines de la pena (al menos en el Código Penal Peruano) es el de la resocialización del sentenciado, que no es otra cosa que su re-inserción a la sociedad una vez cumplida la condena. Y digo esto, pues por más execrable que sea el delito (lo es también el de homicidio, el del aborto, tráfico ilícito de drogas, etc...) siempre existirá esa posibilidad de recuperar al delincuente y regenerarlo. Claro, no se da en todos los casos.
La solución a este problema no está en el endurecimiento de las leyes. Sí es necesario, pues tampoco se trata de dejarlos sueltos en el menor tiempo posible, pero a mi modesto entender no creo que la solución sea la pena de muerte. Aquí se está debatiendo la castración química de los violadores, que podría ser una alternativa. En realidad, aunque no esté de acuerdo con la pena de muerte, pienso que en determinado momento es válida; después de todo, en los casos en los que el violador es propenso a reincidir (volver a violar) y de un examen psiquiátrico del mismo se desprenda que nunca dejará esa conducta, se debe pensar que ante la colisión de bienes jurídicos protegidos por la ley (llámase vida del violador vs seguridad ciudadana) se debe preferir el que más convenga, y en este caso, se debe proteger a la sociedad.
¿Debe existir pena de muerte para estos sujetos? Solo en los casos en los que se desprenda que no cambiará su conducta, y para las situaciones más graves (violación seguida de muerte)
¿Debe existir la castración química? Sí. Otro de los fines de la pena es la prevención general intimidatoria, que va dirigida al posible delincuente, informándole que si comete el delito en mención, se hará merecedor a una pena. Y en este caso al existir una pena bastante considerable (castración química), el posible violador lo pensaré varias veces antes de cometer su delito, y hasta existie la posibilidad de que se desista de ello.
Dejando de lado el tema jurídico, es necesarion manifestar, que son contadísimos los casos de delincuentes "nacidos". La mayoría los "hace" la sociedad. Pienso incluso, que si la persona viviera en un ambiete familiar adecuado no tendría que recurrir a la delincuencia. Así, está comprobado que los violadores son producto de violaciones (niños violados que siendo adultos muestran vengaza violando a otros niños) anteriores. El problema es la sociedad, no las leyes débiles o los jueces que no las aplican. El problema es el alejamiento de los hombres de los valores más importantes como el respeto, la solidaridad, la responsabilidad. Incluso del amor. La falta de amor puede generar en la persona el desarrollo de conductas no solamente depresivas sino también delincuenciales. Pero analizar esto sería otro tema de debate, sin embargo dejo sentado que mi punto de vista es que, los padres deben tomar conciencia de su responsabilidad como tal, tener una relación de calidad con sus hijos, educarles en amor y valores, e inculcándoles aquella frase generosa y poderosa pronunciada por un hombre hace más de dos mil años, un hombre que dijo llamarse el Hijo de Dios (y yo personalmente, le creo, sí que le creo): "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Si todos practicáramos esa máxima... el mundo sería distinto.
Bueno Any, es mi modesta opinión.
Un beso y gracias por darme la oportunidad de exponer este tema.
Gustavo