tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me acerco y me enfrento a la cara de mis momentos desguazados, extremo los sentidos, esperando algo decaer en la paz de lo imposible.
Recorrí los pasillos de mi mente, en busca de más acción, respetando las pautadas trabas de las miradas inquisidoras.
Siento pasos por detrás.
Y lo más estrepitoso de mi mismo, es el atado juramento de no dejar jamás la alegría demente que genera mi depresión.
Acusaciones definidas, sobre un costado deplorable, que asume su emoción entusiasta.
Sepa de las buenas intensiones comunes.
Somos pseudos decomisadores del espanto.
Inciensos cubrirán mil angustias.
Liberadoras de servicio.
Ocultando sueros coléricos de entre las inanidades.
Niebla verde.
Rotundo el mescal de la selva de cemento.
Categóricos los sabores de las diferentes vidas.
Volverán las migajas del tiempo, y no sufriremos la expresión del sentir.
Recorrí los pasillos de mi mente, en busca de más acción, respetando las pautadas trabas de las miradas inquisidoras.
Siento pasos por detrás.
Y lo más estrepitoso de mi mismo, es el atado juramento de no dejar jamás la alegría demente que genera mi depresión.
Acusaciones definidas, sobre un costado deplorable, que asume su emoción entusiasta.
Sepa de las buenas intensiones comunes.
Somos pseudos decomisadores del espanto.
Inciensos cubrirán mil angustias.
Liberadoras de servicio.
Ocultando sueros coléricos de entre las inanidades.
Niebla verde.
Rotundo el mescal de la selva de cemento.
Categóricos los sabores de las diferentes vidas.
Volverán las migajas del tiempo, y no sufriremos la expresión del sentir.