la vehemente
Poeta recién llegado
Disimulas sin disimular
para perderte en mis ojos,
y yo no quiero disimular
para perderme en los tuyos
Mis ojos dirijo hacía tu mirar
y nuestras alamas se hipnotizan,
más no aguanto la fuerzas
con la cual estos me suavizan
Tienes nombre de infierno
palabras de santo,
disimulo de tonto,
pero ojos de cielo
es imposible...
que ante tal ternura
no quite yo este velo
Si me sumerges
desde tu cielo a mi infierno,
recorro todos los círculos
para ser castigada
¿qué culpa tiene mi alma
que por tus ojos haya sido flechada?
¿qué culpa tiene tu cielo
que esta pecadora
haya sido tu amada?
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