Vico Torquez
Poeta recién llegado
Cupido y sus razones
- Ciego Dios, por qué me flechas?
tu saeta me envenena,
me agota y desenfrena;
ciego Dios ¡Porqué me flechas!
Día y noche pienso en ella,
pues mi alma es prisionera
y ella la carcelera
vigilante como estrella.
Di minusválido alado,
¿en qué cárcel me has metido?
Por tu causa estoy partido,
por la herida del costado.
- Yo no sé de que te quejas,
Mis Razones no son ciegas;
Yo no entiendo porque niegas
al Amor que crea rejas.
- Ciego Dios, por qué me flechas?
tu saeta me envenena,
me agota y desenfrena;
ciego Dios ¡Porqué me flechas!
Día y noche pienso en ella,
pues mi alma es prisionera
y ella la carcelera
vigilante como estrella.
Di minusválido alado,
¿en qué cárcel me has metido?
Por tu causa estoy partido,
por la herida del costado.
- Yo no sé de que te quejas,
Mis Razones no son ciegas;
Yo no entiendo porque niegas
al Amor que crea rejas.