Siete por seiscientos,
cuatro mil doscientos.
Papá siempre al volante,
creo que sería feliz
con una gorra de capitán.
Mamá cede a la abuela
el puesto de copiloto,
un rato de tregua.
¡Ah, el asiento de delante!
Atrás cuatro canciones,
cada uno grita la suya.
Solo puede quedar una.
Mamá amenaza,
levantando la mano.
Papá mira por el retrovisor
y pone orden sin una palabra.
Queda el cansancio.
Todo el asiento de atrás duerme.
La abuela sueña con el abuelo,
el que no volvió de la guerra,
conduciendo su seiscientos.
cuatro mil doscientos.
Papá siempre al volante,
creo que sería feliz
con una gorra de capitán.
Mamá cede a la abuela
el puesto de copiloto,
un rato de tregua.
¡Ah, el asiento de delante!
Atrás cuatro canciones,
cada uno grita la suya.
Solo puede quedar una.
Mamá amenaza,
levantando la mano.
Papá mira por el retrovisor
y pone orden sin una palabra.
Queda el cansancio.
Todo el asiento de atrás duerme.
La abuela sueña con el abuelo,
el que no volvió de la guerra,
conduciendo su seiscientos.