Magigozartor Agatho
Poeta recién llegado
Deseo, deseo la cólera que ellos desprecian
no deseo a los cuerpos, o un desnudo en una cama,
no es nada que puedan tocar las manos,
algo que no se roza ni se observa.
La curiosidad es como la del árbol
quien nunca deja de cuestionarse
la quietud y lo animado
soy brusco, poco delicado cuando castigo mis búhos
tan rebeldes, tan ruidosos,
tanta codicia en el se siente.
Deseo llegar a un numero lejano,
contando de cero a cero eternamente,
sin tocar lo burdo,
limpiar mis manos con lo razonable,
estimular mis ansias con lo absurdo.
Anhelo estigmas, heridas sin origen
embriagarme de cicuta
con Socrates en el oráculo,
porque nada es virtuoso sin los gritos
ensordecedor soy de oídos frágiles.
En el jugo de mi entorno
hay dos frutas, o muy dulces o muy agrias
la tentación y la ignorancia,
bebida que envenena, que mi sed sacia.
no deseo a los cuerpos, o un desnudo en una cama,
no es nada que puedan tocar las manos,
algo que no se roza ni se observa.
La curiosidad es como la del árbol
quien nunca deja de cuestionarse
la quietud y lo animado
soy brusco, poco delicado cuando castigo mis búhos
tan rebeldes, tan ruidosos,
tanta codicia en el se siente.
Deseo llegar a un numero lejano,
contando de cero a cero eternamente,
sin tocar lo burdo,
limpiar mis manos con lo razonable,
estimular mis ansias con lo absurdo.
Anhelo estigmas, heridas sin origen
embriagarme de cicuta
con Socrates en el oráculo,
porque nada es virtuoso sin los gritos
ensordecedor soy de oídos frágiles.
En el jugo de mi entorno
hay dos frutas, o muy dulces o muy agrias
la tentación y la ignorancia,
bebida que envenena, que mi sed sacia.
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