Alan Rosas
Poeta recién llegado
Cuando mires al cielo
ya sea de noche o de día,
recuerda que te amo.
Porque así como aquella inmensidad,
es mi desmedido amor por ti.
Cuando mires al cielo
ya sea que llores o sonrías,
recuerda que en verdad te amo.
Porque así como ese cielo que miras,
es el mismo que yo miro.
Así el amor que sientes por mí,
es el mismo que yo siento por ti,
desmesurado, desmedido,
exorbitante, vasto y excelso.
Pero para ser sinceros,
el cielo se queda corto.
Porque el cielo está marcado
por el límite que recalcan tus ojos.
Aquello que tus ojos solo alcanzan a ver.
Y a nuestro amor no lo limita ni la distancia.
Amándonos a distancia
es como respirar, caminar,
dormir, despertar, soñar, correr o trotar,
tan sencillo y natural es para nosotros
como vivir amándonos.
Así como el cielo es más alto que la tierra,
así es más alto nuestro amor que el cielo
y que todo lo demás que se haya creado
bajo él, y sobre él.
Porque aún el infinito
que el firmamento acoge,
se queda pequeño al lado del amor
que me tienes y que te tengo,
como un grano de arena
a un lado de la inmensidad del océano.
Si quieres ver el amor,
no mires al cielo.
Mírame a mí, mira a mis ojos
y verás el amor que siento por ti,
solo lo mide el infinito de la eternidad.
Verás que el amor tiene la apariencia
de un hombre que persevera
por estar a tu lado y no separarse de ti,
incluso si la distancia está de por medio.
De un hombre que sacrificaría
todo lo que tiene y lo que no tiene por ti,
incluso si el aliento es con lo único que cuenta.
De un hombre que determina
no ponerle fin al amor que siente por ti,
incluso si perece porque llego a su límite.
Cuando mires al cielo
ya sea conmigo o sin mí,
recuerda que te amo.
Y que como eso no hay nada más grande.
Excepto el que tú me tienes,
es el mismo amor
como el cielo que miramos.
Pero amor como el nuestro,
nada define su gloria
más que la adoración que veo en tus ojos,
y la que se desemboca en los besos
que te doy sobre tus labios …
ya sea de noche o de día,
recuerda que te amo.
Porque así como aquella inmensidad,
es mi desmedido amor por ti.
Cuando mires al cielo
ya sea que llores o sonrías,
recuerda que en verdad te amo.
Porque así como ese cielo que miras,
es el mismo que yo miro.
Así el amor que sientes por mí,
es el mismo que yo siento por ti,
desmesurado, desmedido,
exorbitante, vasto y excelso.
Pero para ser sinceros,
el cielo se queda corto.
Porque el cielo está marcado
por el límite que recalcan tus ojos.
Aquello que tus ojos solo alcanzan a ver.
Y a nuestro amor no lo limita ni la distancia.
Amándonos a distancia
es como respirar, caminar,
dormir, despertar, soñar, correr o trotar,
tan sencillo y natural es para nosotros
como vivir amándonos.
Así como el cielo es más alto que la tierra,
así es más alto nuestro amor que el cielo
y que todo lo demás que se haya creado
bajo él, y sobre él.
Porque aún el infinito
que el firmamento acoge,
se queda pequeño al lado del amor
que me tienes y que te tengo,
como un grano de arena
a un lado de la inmensidad del océano.
Si quieres ver el amor,
no mires al cielo.
Mírame a mí, mira a mis ojos
y verás el amor que siento por ti,
solo lo mide el infinito de la eternidad.
Verás que el amor tiene la apariencia
de un hombre que persevera
por estar a tu lado y no separarse de ti,
incluso si la distancia está de por medio.
De un hombre que sacrificaría
todo lo que tiene y lo que no tiene por ti,
incluso si el aliento es con lo único que cuenta.
De un hombre que determina
no ponerle fin al amor que siente por ti,
incluso si perece porque llego a su límite.
Cuando mires al cielo
ya sea conmigo o sin mí,
recuerda que te amo.
Y que como eso no hay nada más grande.
Excepto el que tú me tienes,
es el mismo amor
como el cielo que miramos.
Pero amor como el nuestro,
nada define su gloria
más que la adoración que veo en tus ojos,
y la que se desemboca en los besos
que te doy sobre tus labios …
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