IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Subiendo a tus instantes de cordura,
la locura nunca fue tan menospreciada,
preciada la razón,
por sus carencias de motivos,
amigos perdidos,
en la marisma de los días,
encuentran las noches sentidos,
para escaparse del amor,
escuchan sus voces bullicio,
suspiro y muerte,
tiempo inerte
entre silencio y eternidad,
la silente muerte baila dichosa,
entre sensual mortandad
de hueso y piel,
de carne y alma,
los cimientos de un nuevo cielo se alzan,
alimentados con las llagas
de cada sufrido infierno,
seremos voz de hombre muerto,
fauces de un destino sediento de sangre,
y cuando el tiempo caiga, completamente,
nuestros segundos nos vomitarán.
la locura nunca fue tan menospreciada,
preciada la razón,
por sus carencias de motivos,
amigos perdidos,
en la marisma de los días,
encuentran las noches sentidos,
para escaparse del amor,
escuchan sus voces bullicio,
suspiro y muerte,
tiempo inerte
entre silencio y eternidad,
la silente muerte baila dichosa,
entre sensual mortandad
de hueso y piel,
de carne y alma,
los cimientos de un nuevo cielo se alzan,
alimentados con las llagas
de cada sufrido infierno,
seremos voz de hombre muerto,
fauces de un destino sediento de sangre,
y cuando el tiempo caiga, completamente,
nuestros segundos nos vomitarán.