Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
Junto al camino triste,
junto al muro lamentado,
yacen sus cuerpos impasibles,
yacen sus cuerpos fulminados.
Sus cuerpos alimentarán
la tierra que los ha matado.
Yacen junto al camino,
junto al camino yacen,
la pasividad, los peregrinos,
que arrodillados, se caen.
Sus ojos permanecerán
mirando fijamente al condenado.
En el muro que se lamenta,
yacen cinco creyentes,
cinco piedras de arena,
que con el viento se endurecen.
Sus manos llorarán
como lloraron los hijos huérfanos.
En el lugar del crimen,
va la muerte deambulando.
La espada que esgrime,
lleva la sangre de los fulminados.
Sus cuerpos desaparecerán,
sus cuerpos, sus cuerpos exterminados.
junto al muro lamentado,
yacen sus cuerpos impasibles,
yacen sus cuerpos fulminados.
Sus cuerpos alimentarán
la tierra que los ha matado.
Yacen junto al camino,
junto al camino yacen,
la pasividad, los peregrinos,
que arrodillados, se caen.
Sus ojos permanecerán
mirando fijamente al condenado.
En el muro que se lamenta,
yacen cinco creyentes,
cinco piedras de arena,
que con el viento se endurecen.
Sus manos llorarán
como lloraron los hijos huérfanos.
En el lugar del crimen,
va la muerte deambulando.
La espada que esgrime,
lleva la sangre de los fulminados.
Sus cuerpos desaparecerán,
sus cuerpos, sus cuerpos exterminados.