gregorio gomez
Poeta recién llegado
CREACION
Las manos suaves de Dios,
Tocó esta humedecida greda,
Amaso estos granos el tiempo,
Movió terrones, rasguño la agregada tierra
Con paciencia en la alameda.
El polvo húmedo guardo su cansancio
Abrió las manos como una despedida,
En grandes palmadas ebrias
Galopan sus huellas, despertando de Dios la sutileza.
El agua dentro, en la greda
Mientras la amasa
Con calidad armentosa,
El sudor anegaba su frente
Justando así el cielo la tierra.
Yo soy polvo en esta naturaleza viva.
Yo soy el aliento de un Dios vivo.
Cuando camino por la vereda
Con los pies en el suelo
Mis arterias continúan
El jadeante rumor de la naturaleza.
Donde está, sobre la tierra y greda,
Del artista que con los dedos
Pulieron las estrellas
Y en los ojos me soplaron
Un aroma de vida y sutileza
Las manos suaves de Dios,
Tocó esta humedecida greda,
Amaso estos granos el tiempo,
Movió terrones, rasguño la agregada tierra
Con paciencia en la alameda.
El polvo húmedo guardo su cansancio
Abrió las manos como una despedida,
En grandes palmadas ebrias
Galopan sus huellas, despertando de Dios la sutileza.
El agua dentro, en la greda
Mientras la amasa
Con calidad armentosa,
El sudor anegaba su frente
Justando así el cielo la tierra.
Yo soy polvo en esta naturaleza viva.
Yo soy el aliento de un Dios vivo.
Cuando camino por la vereda
Con los pies en el suelo
Mis arterias continúan
El jadeante rumor de la naturaleza.
Donde está, sobre la tierra y greda,
Del artista que con los dedos
Pulieron las estrellas
Y en los ojos me soplaron
Un aroma de vida y sutileza