Jonatan Segen
Poeta recién llegado
El borracho loco ha salido de nuevo y arde fuego mientras relata
Gritaba bajo la luz de la luna, que alumbra hoy rebosante y clara.
“Ninguno merece amanecer mañana”
Era lo que profería, yo atento desde mi ventana.
“Ni aquel banquero que robó su dinero
Ni aquel bebedor que disipa su esmero.
Ni aquella mujer que duerme con su nuevo amante
Ni aquel fanfarrón de traje que llamamos alcalde.
Todos acá hemos rebosado el vaso,
Y no hemos vuelto a aliviar el fracaso”
Yo a lo lejos desde mi ventana
con cada frase de algo me enteraba,
Y cada agravio que al aire aventaba
cobraba más sentido mientras más hablaba.
Una mujer dijo a toda voz:
“Callen a ese loco, por amor a Dios”
Hasta que pronto algo me despabiló,
¿será que el loco ya me denunció?
Baje junto a otros a detener al borrachín,
Antes que mis pecados sean expuestos al fin.
Gritaba bajo la luz de la luna, que alumbra hoy rebosante y clara.
“Ninguno merece amanecer mañana”
Era lo que profería, yo atento desde mi ventana.
“Ni aquel banquero que robó su dinero
Ni aquel bebedor que disipa su esmero.
Ni aquella mujer que duerme con su nuevo amante
Ni aquel fanfarrón de traje que llamamos alcalde.
Todos acá hemos rebosado el vaso,
Y no hemos vuelto a aliviar el fracaso”
Yo a lo lejos desde mi ventana
con cada frase de algo me enteraba,
Y cada agravio que al aire aventaba
cobraba más sentido mientras más hablaba.
Una mujer dijo a toda voz:
“Callen a ese loco, por amor a Dios”
Hasta que pronto algo me despabiló,
¿será que el loco ya me denunció?
Baje junto a otros a detener al borrachín,
Antes que mis pecados sean expuestos al fin.