AndrésCa
Poeta recién llegado
Marido: … Durante siglos nos dijeron que la verdad es objetiva, y por eso todos los incrédulos dicen: “¿pero qué objeto tiene esto?”, y cuando no, dicen llenos de pretensiones de precisión y de seriedad barata: “hay que ser objetivos”.
Esposa: Es cierto, que pereza, el mundo está lleno de gente escéptica.
Doña Elisa: Si hijita, pero es mejor no ir por ahí en el mundo aceptando ideas de gente vulgar, mira como hay gente bruta cree que los seres humanos descendemos de los monos.
Marido: ¿Usted no cree en la evolución señora Elisa?
Doña Elisa: ¡Jesucristo! A mí no me pario un mono, yo fui creada por el mismísimo Dios a su imagen y semejanza, al sexto día de la creación.
Esposa: Discúlpame Elisa, pero la evolución es un hecho científico, es algo es por si mismo, indiferente a tu opinión, mas allá de tus limites.
Doña Elisa: Eso no es cierto, todavía falta un eslabón.
Esposa: Siempre va faltar un eslabón, los creacionistas quieren fósiles que se puedan organizar como en el rollo de una película antigua.
Doña Elisa: Querida, nosotros somos creados a imagen y semejanza de Dios, salimos del barro y nos dieron soplo de vida.
Esposa: Yo no creo que nos hayan hecho a nosotoros en un día, y todo lo que es en siete días. ¿Tú qué opinas? (Al marido)
Marido: Pues… que es raro, las dos se contradicen, amor tú te comportas como una escéptica y doña Elisa como una vulgar.
(La esposa lo mira con una mirada violenta de reproche).
Doña Elisa: (Preparándose para salir) Bueno querida, te agradezco mucho el café y las galletas, me retiro porque mi maridito me está esperando para ir a la iglesia. Mañana nos vemos en la tarde para comprar las maticas y sembrarlas en el jardín.
Esposa: Claro, mañana nos encargamos de eso querida.
(Se despiden y sale Doña Elisa).
Esposa: ¿Por qué eres así? (Al marido).
Marido: ¿como?
Esposa: ¿Por qué eres tan grosero? ¿Por qué tenias que insultar a esa señora? ¿Por qué le dijiste que era vulgar?
Marido: ¿De qué hablas? ella fue la primera en usar la palabra.
Esposa: Si, pero no contra ti.
Marido: No, no contra mí, contra medio planeta… incluyéndose a ella misma.
Esposa: ¿Por eso tenias que decirle así?
Marido: Pues claro, es ella misma la que cree en lo mismo que cree el vulgo.
Esposa: Tu nunca piensa antes de hablar ¡Aprende a hablar!
Marido: No, yo creo que ese sea mi problema, mi problema tal vez es pensar mucho antes de hablar.
Esposa: Eres un egoísta y pretencioso. Aparte de eso no me apoyas y me haces quedar mal.
Marido: ¿pero qué hago si te contradices tu misma?
Esposa: No se, apoyarme.
Esposo: ¿Apoyarte es decirte mentiras?
Esposa: ¡No más! Me voy a donde mi mamá.
(La esposa empieza a recoger sus cosas).
Esposo: amor, no vamos a pelear por tonterías, por favor.
(La esposa sale furiosa).
Esposo: No lo puedo creer, Darwin y Jesucristo van a ser los causantes de mi divorcio. Y lo peor es que ninguno de los dos tiene directamente la culpa. Sí, ¡vete! Al fin y al cabo las dos son escépticas y vulgares al mismo tiempo.
Esposa: Es cierto, que pereza, el mundo está lleno de gente escéptica.
Doña Elisa: Si hijita, pero es mejor no ir por ahí en el mundo aceptando ideas de gente vulgar, mira como hay gente bruta cree que los seres humanos descendemos de los monos.
Marido: ¿Usted no cree en la evolución señora Elisa?
Doña Elisa: ¡Jesucristo! A mí no me pario un mono, yo fui creada por el mismísimo Dios a su imagen y semejanza, al sexto día de la creación.
Esposa: Discúlpame Elisa, pero la evolución es un hecho científico, es algo es por si mismo, indiferente a tu opinión, mas allá de tus limites.
Doña Elisa: Eso no es cierto, todavía falta un eslabón.
Esposa: Siempre va faltar un eslabón, los creacionistas quieren fósiles que se puedan organizar como en el rollo de una película antigua.
Doña Elisa: Querida, nosotros somos creados a imagen y semejanza de Dios, salimos del barro y nos dieron soplo de vida.
Esposa: Yo no creo que nos hayan hecho a nosotoros en un día, y todo lo que es en siete días. ¿Tú qué opinas? (Al marido)
Marido: Pues… que es raro, las dos se contradicen, amor tú te comportas como una escéptica y doña Elisa como una vulgar.
(La esposa lo mira con una mirada violenta de reproche).
Doña Elisa: (Preparándose para salir) Bueno querida, te agradezco mucho el café y las galletas, me retiro porque mi maridito me está esperando para ir a la iglesia. Mañana nos vemos en la tarde para comprar las maticas y sembrarlas en el jardín.
Esposa: Claro, mañana nos encargamos de eso querida.
(Se despiden y sale Doña Elisa).
Esposa: ¿Por qué eres así? (Al marido).
Marido: ¿como?
Esposa: ¿Por qué eres tan grosero? ¿Por qué tenias que insultar a esa señora? ¿Por qué le dijiste que era vulgar?
Marido: ¿De qué hablas? ella fue la primera en usar la palabra.
Esposa: Si, pero no contra ti.
Marido: No, no contra mí, contra medio planeta… incluyéndose a ella misma.
Esposa: ¿Por eso tenias que decirle así?
Marido: Pues claro, es ella misma la que cree en lo mismo que cree el vulgo.
Esposa: Tu nunca piensa antes de hablar ¡Aprende a hablar!
Marido: No, yo creo que ese sea mi problema, mi problema tal vez es pensar mucho antes de hablar.
Esposa: Eres un egoísta y pretencioso. Aparte de eso no me apoyas y me haces quedar mal.
Marido: ¿pero qué hago si te contradices tu misma?
Esposa: No se, apoyarme.
Esposo: ¿Apoyarte es decirte mentiras?
Esposa: ¡No más! Me voy a donde mi mamá.
(La esposa empieza a recoger sus cosas).
Esposo: amor, no vamos a pelear por tonterías, por favor.
(La esposa sale furiosa).
Esposo: No lo puedo creer, Darwin y Jesucristo van a ser los causantes de mi divorcio. Y lo peor es que ninguno de los dos tiene directamente la culpa. Sí, ¡vete! Al fin y al cabo las dos son escépticas y vulgares al mismo tiempo.
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