tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La aberración de los sentidos progresa en el deseo y en un dejo extraordinario de sensibilidad, que ha brindado el segmento de estupor insano provocado simplemente por la ausencia de disimiles vacíos acompañantes en la jornada.
Jugando a reconocer una pequeña parte de sus modos bajo la rubia tormenta, que sigue acechando desértica a través de cientos de rasgos de solidez en cada atisbo abstracto que brilla escondido en las cosas rutinarias y simples de la vida.
Viajan las mentes repletas de secuencias muertas, delimitando espacios en la oscuridad crónica, forzando momentos que impacten de lleno en la impronta de las horas mojadas.
Aquí en este preciso instante vuelan las imágenes y el adiós de un puñado de sentimientos vehementes.
El compasé del discernimiento vespertino, agrietando pseudo trazos, disparando cometidos obsoletos. Frente al conocimiento fundamental y la supervivencia de la construcción refleja de cada objeto observado.
Todo ha quedado celosamente guardado en la memoria de la sombra.
La fuga voraz de extraños movimientos de resistencia informal, bosquejan una salida inmediata atravesando el cristal moderado del antiguo abismo de aprendizajes y dudas y huellas, que hacen efectivo el bagaje de cada sabor lejano.
Las teorías disconexas serán empujadas al vacío de la inmateria, donde podrán ser olvidadas paradójicamente por una única noche llamada noche de los miedos. Que provocarán pensamientos de fuego elaborados por extraños simuladores, procesados por el universo surrealista que haya imaginado la mente, mediante luces de fuego en la noche de un infierno propio.
Jugando a reconocer una pequeña parte de sus modos bajo la rubia tormenta, que sigue acechando desértica a través de cientos de rasgos de solidez en cada atisbo abstracto que brilla escondido en las cosas rutinarias y simples de la vida.
Viajan las mentes repletas de secuencias muertas, delimitando espacios en la oscuridad crónica, forzando momentos que impacten de lleno en la impronta de las horas mojadas.
Aquí en este preciso instante vuelan las imágenes y el adiós de un puñado de sentimientos vehementes.
El compasé del discernimiento vespertino, agrietando pseudo trazos, disparando cometidos obsoletos. Frente al conocimiento fundamental y la supervivencia de la construcción refleja de cada objeto observado.
Todo ha quedado celosamente guardado en la memoria de la sombra.
La fuga voraz de extraños movimientos de resistencia informal, bosquejan una salida inmediata atravesando el cristal moderado del antiguo abismo de aprendizajes y dudas y huellas, que hacen efectivo el bagaje de cada sabor lejano.
Las teorías disconexas serán empujadas al vacío de la inmateria, donde podrán ser olvidadas paradójicamente por una única noche llamada noche de los miedos. Que provocarán pensamientos de fuego elaborados por extraños simuladores, procesados por el universo surrealista que haya imaginado la mente, mediante luces de fuego en la noche de un infierno propio.