Antipoético
Poeta recién llegado
I
Esta noche haré un plano,
que pautará mis coordenadas,
cuando pesen ya mis párpados,
y se junten mis pestañas,
cuando entrene los ataques,
en las calmas del sosiego,
y gradúe mi destreza,
en leyendas de mártires.
Anclaré mis frías noches,
en ausencias de recuerdos
que perduren,
y declinaré por la espalda
de la imagen que persigues,
que no sea en dirección
a los cuatro puntos cardinales,
esconderé mi bandera
para que investigues quien soy,
y de donde vengo,
buscaré las letras de mi nombre
que perdí:
cuando deseé no haber nacido,
jugaré con los peligros
de los que se aleja el precavido,
y ofreceré la memoria
a las obras del olvido.
II
Me hago sentir:
entre el espacio
que divide dos palabras,
el silencio o estruendo que las distingue,
es la divina creación de un cuerpo,
o el estallido de sus huesos.
La derrota de los gritos
que se oyen tan dispersos,
deriva en su sonido la tristeza,
y cuando cae el imperio de su crimen:
aparece con rara sensación la diferencia.
IX Mi deseo es:
navegar en lo fortuito,
con un sol resplandeciente,
¿Pero no sé dónde?
Al norte, al sur,
este, oeste;
yo sólo quiero un sol naciente,
que no se aleje ni me consuma.
Nadir Sobalvarro 2007
Esta noche haré un plano,
que pautará mis coordenadas,
cuando pesen ya mis párpados,
y se junten mis pestañas,
cuando entrene los ataques,
en las calmas del sosiego,
y gradúe mi destreza,
en leyendas de mártires.
Anclaré mis frías noches,
en ausencias de recuerdos
que perduren,
y declinaré por la espalda
de la imagen que persigues,
que no sea en dirección
a los cuatro puntos cardinales,
esconderé mi bandera
para que investigues quien soy,
y de donde vengo,
buscaré las letras de mi nombre
que perdí:
cuando deseé no haber nacido,
jugaré con los peligros
de los que se aleja el precavido,
y ofreceré la memoria
a las obras del olvido.
II
Me hago sentir:
entre el espacio
que divide dos palabras,
el silencio o estruendo que las distingue,
es la divina creación de un cuerpo,
o el estallido de sus huesos.
La derrota de los gritos
que se oyen tan dispersos,
deriva en su sonido la tristeza,
y cuando cae el imperio de su crimen:
aparece con rara sensación la diferencia.
IX Mi deseo es:
navegar en lo fortuito,
con un sol resplandeciente,
¿Pero no sé dónde?
Al norte, al sur,
este, oeste;
yo sólo quiero un sol naciente,
que no se aleje ni me consuma.
Nadir Sobalvarro 2007
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