esmafu
Poeta recién llegado
Con qué derecho.
Con qué derecho heriste mi vida, robaste mi infancia, mi inocencia, mi dicha, mis juegos de niña.
Con qué derecho mataste mis sueños, mis esperanzas, mi cuerpo, las ilusiones que un día se esfumaron de mi vida.
Con qué derecho clavaste en mi mente la idea de que no tenía salida, que era mi culpa, que me castigarían, que yo era la mala y que tú solo me querías.
Con qué derecho seguiste en mi mente atormentando mi vida, alimentando mis miedos, mis fobias, mi ira, tantas manías, locuras, angustias y la decepción en mi vida.
Con qué derechos vienes ahora a decir que no fue tu culpa sino mía, que no es cierto, que lo invento, solo palabras vacías. Me queda el hecho de no poder borrar tu mirada, tu rostro, tu risa y todo el dolor que me producías.
Quisiera odiarte para decir con valor que pude perdonarte, quisiera poder mirarte de frente y decirte que mi vida no acabaste, que la pisoteaste como quisiste, pero de pie me encontró frente a ti con todo lo malo que dejaste, pero también con lo bueno que en mi vida pude lograr.
No tenías derecho, no tenías permiso, tú no eres un hombre, eres solo la escoria que no se puede mirar, no justifico tus actos, no te tengo lástima, ni desprecio, no vales la pena, te escribo aunque no lo leas y lo digo aunque ya no importe, eres la basura que de mi vida voy a sacar.
Con qué derecho heriste mi vida, robaste mi infancia, mi inocencia, mi dicha, mis juegos de niña.
Con qué derecho mataste mis sueños, mis esperanzas, mi cuerpo, las ilusiones que un día se esfumaron de mi vida.
Con qué derecho clavaste en mi mente la idea de que no tenía salida, que era mi culpa, que me castigarían, que yo era la mala y que tú solo me querías.
Con qué derecho seguiste en mi mente atormentando mi vida, alimentando mis miedos, mis fobias, mi ira, tantas manías, locuras, angustias y la decepción en mi vida.
Con qué derechos vienes ahora a decir que no fue tu culpa sino mía, que no es cierto, que lo invento, solo palabras vacías. Me queda el hecho de no poder borrar tu mirada, tu rostro, tu risa y todo el dolor que me producías.
Quisiera odiarte para decir con valor que pude perdonarte, quisiera poder mirarte de frente y decirte que mi vida no acabaste, que la pisoteaste como quisiste, pero de pie me encontró frente a ti con todo lo malo que dejaste, pero también con lo bueno que en mi vida pude lograr.
No tenías derecho, no tenías permiso, tú no eres un hombre, eres solo la escoria que no se puede mirar, no justifico tus actos, no te tengo lástima, ni desprecio, no vales la pena, te escribo aunque no lo leas y lo digo aunque ya no importe, eres la basura que de mi vida voy a sacar.
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