IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sigiloso me encuentra la vida,
aun escondiendo mi cabeza,
aun aguantando la respiración
para mi final e incertidumbre,
mi inamovible decapitación,
incertidumbre de ser lo que no debo,
por querer ser debo,
por deber muero,
y por morir creo,
que lo acordado no es placer,
solo odia el que no lo encuentra placentero,
cada palabra se disuelve
como caramelo en las fauces de dios,
aun quisiéramos
su destino en nuestras manos,
aunque no nos llene el goce,
de implorar por veneno,
por la avaricia liquida del deseo,
porque todo es una fe sin fin,
una evolución voraz
que deforma cualquier estomago,
la intuición nos balbucea,
ininteligible y moribunda,
como el que cega y se ciega,
observando a esa asesina ahora verdad,
tan borrosa
que nadie sabe si fue siempre verdad,
tan horrorosa,
como si todos ahora
fuéramos ruinas y mentiras.
aun escondiendo mi cabeza,
aun aguantando la respiración
para mi final e incertidumbre,
mi inamovible decapitación,
incertidumbre de ser lo que no debo,
por querer ser debo,
por deber muero,
y por morir creo,
que lo acordado no es placer,
solo odia el que no lo encuentra placentero,
cada palabra se disuelve
como caramelo en las fauces de dios,
aun quisiéramos
su destino en nuestras manos,
aunque no nos llene el goce,
de implorar por veneno,
por la avaricia liquida del deseo,
porque todo es una fe sin fin,
una evolución voraz
que deforma cualquier estomago,
la intuición nos balbucea,
ininteligible y moribunda,
como el que cega y se ciega,
observando a esa asesina ahora verdad,
tan borrosa
que nadie sabe si fue siempre verdad,
tan horrorosa,
como si todos ahora
fuéramos ruinas y mentiras.