alejandra lorena gimenez
Poeta recién llegado
Cada acierto, cada aproximación de tus labios a mis labios es como elixir de vida,
vida que me entregas y yo recojo con tanto placer de esos labios que me vuelven loca.
Mi oreja en tu pecho, cada dos de tres latidos son míos los siento tan cerca,
con tanta nitidez que parece mentira que dude por un instante de lo que sientes por mi.
Me proteges con tus brazos que son letales al olvido, me mimas con tal delicadeza
que aun que a veces quiera negarlo, me siento como una princesa en un cuento con final feliz.
Esas manos tuyas que recorren mi cuerpo como si fueran los espacios geográficos
de un continente con tanta ternura que queman de la satisfacción y gozo que provocan.
Cada detalle, cada gesto, cada mirada, cada instante, cada sonrisa, cada caricia, cada palabra,
cada beso, cada latido,... Todo está guardado en una cajita escondida en mi corazón.
vida que me entregas y yo recojo con tanto placer de esos labios que me vuelven loca.
Mi oreja en tu pecho, cada dos de tres latidos son míos los siento tan cerca,
con tanta nitidez que parece mentira que dude por un instante de lo que sientes por mi.
Me proteges con tus brazos que son letales al olvido, me mimas con tal delicadeza
que aun que a veces quiera negarlo, me siento como una princesa en un cuento con final feliz.
Esas manos tuyas que recorren mi cuerpo como si fueran los espacios geográficos
de un continente con tanta ternura que queman de la satisfacción y gozo que provocan.
Cada detalle, cada gesto, cada mirada, cada instante, cada sonrisa, cada caricia, cada palabra,
cada beso, cada latido,... Todo está guardado en una cajita escondida en mi corazón.