Quizás yo para ti
seré el paquete de esponja y sal de bano
que de un escaparate donde las miradas
no llegaban y la penumbra
de la caída logró atraer las miradas,
logró salir y con un belleza
externa y preocupada
llegó a tu presencia
y una sonrisa y las mejores palabras
de aceptación y regocijo
logró evocar,
pero tras la mascara
a la habitual penumbra tuvo que retornar
para un día quizás volver a la belleza
de capa exterior que un día tuvo
y llegar ante la presencia de un alma
que mismos sentimientos y gestos
quien sabe si por corazón o razón
deberá emitir
para en el fondo un ciclo continuar
donde lo más posible es
no se vislumbre el final.