tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La lluvia emocional predomina a ciegas, ante la humedad de una metáfora inexpresiva que viaja invertida cruzándose entre aires exhalados y deseos lascivos.
Cada partícula regula con exactitud, la medida optima del deleite con cierta pasión controlada. Calibrando en sintonía las imágenes abstractas de las mentes incordias. Que aun hoy, liberan su estrés.
Su temeridad y el grado de emulsión estéril, degradan cuantos motes de gala y gallardía fantásticas, allí exhibieran su melaza.
En tanto sobrevuelen tácitos a la hiperventilación afilada, indestructible, que atemorizará sonriente a los dementes comensales.
La mesa acopla cientos de miradas colectivas, hacia uno y otro ángulo…como evitando la palidez de una noche, prevista de sarcasmo y ese lado sombrío que emerge de una tímida requisa de inacción.
La sombra de algún grito ronda bajo la arboleda funesta, bamboleada por un granizo violento.
Todos conservan su contemplación cotejando una rara sinfonía de brebajes y gestos miserables, desmembrando crueles ansiedades, y sueños salvajes colapsados.
Que se suceden desde siempre, una vez mas, una mesa más, una noche más, una puerta más. Dentro del boscaje y el sabor de una burbuja de metal, buscándose…espeluznando su búsqueda en sus propias mentes abiertas.
Cada partícula regula con exactitud, la medida optima del deleite con cierta pasión controlada. Calibrando en sintonía las imágenes abstractas de las mentes incordias. Que aun hoy, liberan su estrés.
Su temeridad y el grado de emulsión estéril, degradan cuantos motes de gala y gallardía fantásticas, allí exhibieran su melaza.
En tanto sobrevuelen tácitos a la hiperventilación afilada, indestructible, que atemorizará sonriente a los dementes comensales.
La mesa acopla cientos de miradas colectivas, hacia uno y otro ángulo…como evitando la palidez de una noche, prevista de sarcasmo y ese lado sombrío que emerge de una tímida requisa de inacción.
La sombra de algún grito ronda bajo la arboleda funesta, bamboleada por un granizo violento.
Todos conservan su contemplación cotejando una rara sinfonía de brebajes y gestos miserables, desmembrando crueles ansiedades, y sueños salvajes colapsados.
Que se suceden desde siempre, una vez mas, una mesa más, una noche más, una puerta más. Dentro del boscaje y el sabor de una burbuja de metal, buscándose…espeluznando su búsqueda en sus propias mentes abiertas.