Marion Will
Poeta recién llegado
Mi canto nace del campo
y del campo el olivar,
sembrado por el camino
que hacen mis pies al andar.
Ni casa, ni patrimonio
que me pesen al marchar,
ligero llevo mi fardo
como estrellas de la mar.
De la mar salen suspiros
como perlas de coral,
que regalan los oídos
de quien se acerca a escuchar.
Escuchando los latidos
de las olas de la mar,
reconozco los sonidos
de las ballenas cantar.
De las ballenas el canto
y del campo el olivar,
el reflejo de la luna
veo en tu cara brillar.
De las estrellas el brillo
en el cielo de azafrán,
la libertad es testigo,
¿me quieres acompañar?
Por el camino desierto
no hay simpleza o vanidad,
la riqueza es el tiempo
que nos queda para andar.
Con el fardo bien ligero
y las ganas de viajar,
caminan los peregrinos
sin volver la vista atrás.
Marion Will
y del campo el olivar,
sembrado por el camino
que hacen mis pies al andar.
Ni casa, ni patrimonio
que me pesen al marchar,
ligero llevo mi fardo
como estrellas de la mar.
De la mar salen suspiros
como perlas de coral,
que regalan los oídos
de quien se acerca a escuchar.
Escuchando los latidos
de las olas de la mar,
reconozco los sonidos
de las ballenas cantar.
De las ballenas el canto
y del campo el olivar,
el reflejo de la luna
veo en tu cara brillar.
De las estrellas el brillo
en el cielo de azafrán,
la libertad es testigo,
¿me quieres acompañar?
Por el camino desierto
no hay simpleza o vanidad,
la riqueza es el tiempo
que nos queda para andar.
Con el fardo bien ligero
y las ganas de viajar,
caminan los peregrinos
sin volver la vista atrás.
Marion Will
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