Altaír Buendía
Poeta recién llegado
Quiero tomarte entre mis brazos
para elevarnos y beber de la copa de dios
acostarme y dormir en tu regazo mil horas
zarpar al olvido, sin nubes, sin voz.
Desiertos camino sin prisa ni tiempo
pensando en tu imagen, soñando despierto,
mas luego no encuentro de vuelta el sendero
que le devuelva a mi mente el control de mi cuerpo.
Podría darte rosas, plagadas de olores
o piedras preciosas, que envuelven al hombre,
sin embargo yo quiero, besarte esta noche
durmiendo a tu lado, bebiendo tu ser.
No quiero mostrarte, los vicios del cuerpo
pero me interrogo, imagino las rosas
que ya están dormidas, dentro de tu velo.
Susurro palabras, miel para tu oído
arranco las uvas, que en tu alma descansan
y, si estoy dormido, no digas palabra
pues sueño despierto, sueño tu mirada.
para elevarnos y beber de la copa de dios
acostarme y dormir en tu regazo mil horas
zarpar al olvido, sin nubes, sin voz.
Desiertos camino sin prisa ni tiempo
pensando en tu imagen, soñando despierto,
mas luego no encuentro de vuelta el sendero
que le devuelva a mi mente el control de mi cuerpo.
Podría darte rosas, plagadas de olores
o piedras preciosas, que envuelven al hombre,
sin embargo yo quiero, besarte esta noche
durmiendo a tu lado, bebiendo tu ser.
No quiero mostrarte, los vicios del cuerpo
pero me interrogo, imagino las rosas
que ya están dormidas, dentro de tu velo.
Susurro palabras, miel para tu oído
arranco las uvas, que en tu alma descansan
y, si estoy dormido, no digas palabra
pues sueño despierto, sueño tu mirada.