por cada rayo reflejado,
ofrecí una tímida flor
que se abrió entre tus pechos
cada mañana
caminé por el pueblo,
para complementar mi paladar
con el dulce aroma de tu miel
en las noches de lluvia,
te recostaste en mis brazos
siendo yo el paraguas
de tu locura, aquel
que todo escampa y mueve,
como el viento espantado
por el frío invierno
duérmete mujer
y espera un nuevo amanecer
bajo el toldo de mi amor
ofrecí una tímida flor
que se abrió entre tus pechos
cada mañana
caminé por el pueblo,
para complementar mi paladar
con el dulce aroma de tu miel
en las noches de lluvia,
te recostaste en mis brazos
siendo yo el paraguas
de tu locura, aquel
que todo escampa y mueve,
como el viento espantado
por el frío invierno
duérmete mujer
y espera un nuevo amanecer
bajo el toldo de mi amor